Colima

Explica “Cacheto” cómo las empanadas se convirtieron en una tradición en La Villa

Por Abraham Elías López y Alfredo Ameneyro Castro

De oficio panadero, Julio César Castillo Gutiérrez, mejor conocido como Cacheto, tiene 22 años encargado de uno de los negocios familiares con mayor tradición en el municipio de Villa de Álvarez: la Panadería Cacheto.

El lugar fue fundado en 1957 por su abuelo, Jesús Gutiérrez Iglesias, quien se independizó de su familia, la cual tenía al menos dos generaciones más en ese ramo. Cuando era pequeño, el abuelo de don Jesús lo llamaba Cachito; con el tiempo y por su fisonomía la gente fue cambiando el sobrenombre a Cacheto, mote que fue heredado a Julio junto con los saberes y secretos familiares que hacen de esta sencilla pero muy bien organizada industria -ubicada en el número 260 de la Av. Manuel Álvarez–, un sitio predilecto de la localidad.

Entre los colaboradores de la panadería, todos familiares y amigos, se encuentran dos hijas de Cacheto que podrían quedarse a cargo de la panadería a fin de continuar la tradición.

Julio César nos habla de la tradición de las empanadas de San Francisco. Sabe que no existen registros documentales, pues tanto él como otras personas los ha buscado sin resultado. Cuenta que su abuelo ya conocía la tradición; le decía de un panadero que vendía poco hasta que se animó a proponer a los padrinos de primeras comuniones y otras fiestas similares que regalaran empanadas a los asistentes. Posiblemente allí surgiera la famosa frase “Padrino, mis empanadas”.

Don Jesús, el primer Cacheto, iba a vender sus empanadas el 4 de octubre, día de la fiesta patronal, en una esquina cercana al templo de San Francisco, en el centro de Villa de Álvarez; al mismo tiempo, en la otra esquina se ponía don Ángel, otro panadero del rumbo; a los dos les iba bien, no había rivalidad.

Hoy en día se hacen estas empanadas tradicionales desde varios días antes, cuando inicia el novenario de San Francisco y, gracias a la feria que organiza el gobierno municipal, se ha extendido hasta una semana después; a esta convocatoria responden muchas panaderías de Colima y Villa de Álvarez y se hacen interesantes concursos, de manera que los participantes se esfuerzan en ofrecer productos de mayor calidad y variedad para regocijo de los visitantes.

Los sabores tradicionales de las empanadas son leche y coco; Cacheto no las hace de ningún otro sabor. Durante un tiempo las de coco tenían un poco de camote, pero sus clientes le pidieron que fueran solo de coco. Él no procura diversificar lo que hace, pues le va suficientemente bien así y tampoco le preocupa la competencia, pues no se ha reducido su mercado.

A la fecha realiza alrededor de 2,500 piezas en cada temporada y nunca se le quedan en las charolas. El resto del año hace otras variedades de pan mexicano tradicional, por lo que vale la pena visitarlo en cualquier mes, aunque por estos tiempos no hace ningún otro tipo de pan.

En cuanto al significado de las empanadas, dice Julio que al parecer el borde representa el cordón que usan los franciscanos y la mancha de azúcar es la sangre de Cristo, aunque hay otras explicaciones.

Julio César nos espera en el local 16 de la Feria de la Empanada, en el jardín de Villa de Álvarez.

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