Hypermembrane, una piel para los edificios

La idea de los edificios que no se limitan a ser estructuras pasivas, sino que son capaces de reaccionar y adaptarse al entorno ante las variaciones meteorológicas es una tendencia que empieza a tener cierto eco en la arquitectura moderna. Un ejemplo de esta arquitectura reactiva sería la tecnología Hypermembrane, un proyecto impulsado por arquitectos españoles con el respaldo de la Unión Europea. Esta estructura puede colocarse sobre tejados o fachadas y modularse en función de las necesidades del edificio. Gracias a la forma libre de sus piezas se puede colocar sobre todo tipo de superficies, por complejas que sean. Además, se pueden crear estructuras independientes provisionales con un costo relativamente reducido.

Hypermembrane cuenta con una vertiente física -las piezas que se van ensamblando- y otra digital, que es la fase de programación con un software basado en algoritmos que calculan la estructura óptima a efectos de luz incidente, ventilación, flexibilidad o resistencia a diversas fuerzas. En la actualidad, las estructuras de Hypermembrane son estáticas, pero el objetivo final consiste en desarrollar estructuras móviles que puedan adaptarse a las condiciones atmosféricas.

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