Impresión 3D, la nueva revolución del urbanismo

La geóloga se despereza, abandona la cama y prepara el desayuno para afrontar el nuevo día. Toca recoger un lote de muestras para comprobar el potencial minero del área de exploración. El mobiliario de la estancia es austero y funcional.  Nadie diría que está completamente fabricado con una impresora 3D. Es más, las paredes de la estancia y el edificio mismo también se han construido con la misma tecnología. Mira a través de un ojo de buey y siente una punzada de nostalgia: a lo lejos, titila el planeta Tierra. Lleva un año en la estación marciana. Aunque suene inverosímil, esta sería una de las últimas propuestas para la colonización del espacio exterior. En lugar de trasladar costosa maquinaria y pesados módulos habitacionales, ¿por qué no imprimir la base extraterrestre in situ? ¿Y si se pudiera hacer en tan solo veinticuatro horas?

Ésta no es más que una de las posibles aplicaciones de la tecnología de impresión 3D, cuyo potencial es prácticamente infinito. Una de las grandes beneficiadas de esta innovación es la arquitectura. Existen dos técnicas que permiten acelerar los procesos y abaratar los costos: impresión D-Shape e impresión contour crafting.

 

Impresión 3D en urbanismo

La escena de la geóloga es la clase de futuro que vislumbra Adam Jorquera, fundador de Los Hacedores, una empresa de impresión 3D que lleva cuatro años enseñando a niños y adultos a “modelar ideas”. Jorquera, que imparte clases en la Escuela Universitaria de Diseño Innovación y Tecnología  (ESNE) de la Universidad Camilo José Cela, define su trabajo como “tender puentes entre la imaginación y el mundo real”. Y todo ello con una sola máquina: una impresora 3D que condensa todos los procesos industriales.“Nos encaminamos a un mundo en el que todo lo representable es real, desde un filete de ternera generado con bioimpresión hasta una casa”.

Entre las líneas de exploración que destaca este empresario e investigador se encuentra la impresión de órganos –riñones, hígados– y cartílagos, con el objetivo de que “se pueda ampliar nuestra esperanza de vida hasta los ciento veinte o ciento treinta años”. El desarrollo de estructuras arquitectónicas es la otra gran línea con mayor potencial: “Se habla mucho de las empresas chinas, pero suelen dedicarse a la impresión de módulos y tabiques para su posterior ensamblaje. Sin embargo, lo más interesante son las compañías que están trabajando en imprimir edificios completos in situ”.

Nos encontramos con más ejemplos. Wasp es una startup italiana, que imprime desde muebles hasta prótesis médicas, pasando por edificios. Pero su gran desafío está aún por llegar. Se trata de construir un pueblo ecológico entero en el municipio de Massa Lombarda (Rávena). Para ello, están utilizando una impresora 3D de doce metros de altura. Este conjunto de edificios se ha bautizado como Shambhala, el lugar mitológico del hinduismo que encarna la paz, la tranquilidad y la felicidad. Este año, en Shanghái, también se ha presentado una hoja de ruta para la edificación de viviendas de protección oficial con impresión 3D.

Es muy probable que, por el momento, tanto las iniciativas italianas como asiáticas permitan construir sólo la estructura básica de los edificios, mientras que el resto de acabados requieran componentes y técnicas más tradicionales. Sin embargo, ya se está avanzando hacia la impresión 3D multimaterial, la cual permitirá trabajar con todo tipo de materiales, y poder así imprimir hasta las tuberías de una casa.

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