Impresión 3D, la revolución de la biomedicina

La impresión 3D ha llegado para quedarse en muchas áreas profesionales como la construcción o el diseño, pero también en disciplinas de la medicina como la odontología, la audición o la cirugía.

Existen avances sorprendentes en las técnicas de fabricación aditiva relacionadas con la biomedicina, y desde hace ya un tiempo vemos cómo su aplicación puede ayudarnos a mejorar la salud o, incluso, salvar vidas.

Audífonos, el área más consolidada

El mundo de las prótesis auditivas tiene una dilatada experiencia en el ámbito de la impresión 3D. Tanto que el 98% del total de estos aparatos en todo el mundo se fabrican ya con esta técnica según los datos presentados en la primera feria de impresión 3D en Barcelona, la in3Dustry. Este tipo de fabricación es más económica, consigue personalizar el diseño de los audífonos para adaptarlos mejor a la cavidad auditiva del paciente y el proceso de producción es extraordinariamente rápido.

Sin embargo, varios investigadores de Princeton han ido aún más lejos. A partir de la impresión en 3D de células vivas y nanopartículas provenientes de un cultivo celular en el cual introdujeron cartílago y una minúscula antena, fueron capaces de crear lo que han llamado la oreja biónica. Un proyecto que podría ser revolucionario para el tratamiento de personas sordas.

Escayolas que ya no pican

Si en algún área de la medicina la impresión 3D está desarrollando sus posibilidades a marchas forzadas es en el de la ortopedia. Lesiones óseas, roturas, rehabilitaciones…, con las técnicas de escaneo y de impresión 3D, los pacientes pueden acceder a prótesis o piezas ortopédicas diseñadas de forma milimétrica a la medida de su cuerpo. Clásicos como el molde de escayola para roturas de hueso, con sus picores y sus garabatos incluidos, pasarán a la historia por diseños en 3D que se pueden mojar y permiten la ventilación.

Huesos, músculos y cartílagos, llega la bioimpresión

La ingeniería de los tejidos es una las grandes promesas de la medicina regenerativa, si bien es cierto que arrastra aún numerosos claroscuros por debatir en términos de códigos éticos y deontológicos. Lo cierto es que un grupo de especialistas de EUA han demostrado la viabilidad de tejidos impresos. Según sus estudios en modelos animales, las estructuras impresas regeneraron tejido en un porcentaje mayor de 90 %. Se trata de un terreno en fase embrionaria, pero con muchas posibilidades esperanzadoras para la biomedicina.

En donde la impresión 3D sí cuenta ya con un clarísimo caso de éxito es en la fabricación de huesos con materiales biocompatibles: el de una niña china con hidrocefalia de solo 3 años a la que se le implantó un cráneo de titanio fabricado mediante esta técnica.

Simulaciones quirúrgicas con órganos impresos en 3D

Para casos clínicos que comportan un riesgo mayor de lo habitual, como la extracción de un tumor de difícil acceso o una operación peligrosa, la impresión 3D puede ser un aliado inestimable. La recreación con materiales casi idénticos a los del área que se va a operar permite a los médicos realizar simulacros y practicar a escala real, lo que aumenta las probabilidades de que la intervención resulte un éxito.

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