Inteligencia artificial para mejorar la seguridad ciudadana

En términos evolutivos, estamos programados para detectar situaciones de peligro. El lenguaje no verbal nos indica si nuestro interlocutor está nervioso o si da muestras de agresividad. Fruncir el ceño, apretar los dientes o los puños son algunas de las indicaciones. Lo mismo sucede, paradójicamente, con los movimientos de un ladrón en una tienda. ¿Y si hubiera alguna posibilidad de analizar y aislar ese tipo de patrones por medio de sistemas de inteligencia artificial? Al fin y al cabo, se trata de un paso lógico en la evolución del reconocimiento del mundo físico. Es el mismo principio que permite a un coche autónomo evitar un accidente. Ahora, tras los avances en reconocimiento facial, parece que la tecnología está lista para dar otro salto en ese sentido. Esa es la propuesta de Cortica, un laboratorio israelí especializado en inteligencia artificial autónoma.

Esta empresa, que trabaja también en el campo de los vehículos autónomos y las ciudades inteligentes, basa su software en patrones de aprendizaje neuronales detectados en el cerebro de los ratones y traducidos a fórmulas matemáticas. De este modo, sus sistemas son capaces de aprender y predecir eventos futuros a partir de los datos recabados. Su última aplicación es un software de análisis de imágenes de cámaras de seguridad para detectar movimientos y conductas asociados a crímenes violentos o hurtos. La herramienta es lo suficientemente poderosa para analizar terabytes de información y va afinando sus capacidades a medida que procesa todos estos datos. Su capacidad de anticipar delitos se basa en las llamadas “microexpresiones”, que delatan al criminal.

La primera prueba piloto se ha puesto ya en marcha en la India, en colaboración con Best Group, una empresa especializada en automoción, educación, máquinas inteligentes y tecnología. En esta primera fase, el programa aprenderá a asociar los movimientos de los transeúntes a las prácticas delictivas. En un futuro no muy lejano se podrán anticipar crímenes individuales como, por ejemplo, un tiroteo, pero también manifestaciones que estén adoptando un cariz violento. No obstante, las aplicaciones van más allá de la seguridad en las calles, ya que también se podrían utilizar en las cámaras interiores de un taxi autónomo para dar la alarma ante una agresión.

Como siempre, la tecnología es neutra y dependerá del uso que se le dé, pero lo cierto es que en buenas manos, la inteligencia artificial aplicada a la mejora de la seguridad ciudadana podría aumentar la seguridad de nuestras ciudades y anticipar situaciones peligrosas para resolverlas antes siquiera de que ocurran.

 

Con información de Digital Trends

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