La era de los robots sociales

Aunque la tendencia de los robots sociales está cobrando una importancia creciente, los experimentos pasados, con robots como Aibo, no han logrado la implantación esperada. El reto es desarrollar máquinas que transmitan empatía para que los usuarios no las perciban como intrusos. Y parece que la clave, además del uso de expresiones antropomórficas, residirá en el aprendizaje profundo, la inteligencia artificial y la personalidad. Esa es, al menos, la creencia de Mita Yun, un antiguo ingeniero de Google que está detrás de la empresa Zoetic AI y el gato robot Kiki, que debutó en la feria tecnológica CES.

Según Yun, Kiki se beneficia de los avances en psicología, ciencias sociales y tecnología. Así, cada dispositivo tiene una personalidad propia y va aprendiendo de su entorno y de su propietario. Además, se ha hecho un esfuerzo considerable para velar por la privacidad del usuario: Kiki no está conectado a la nube ni transmite datos a la red, sino que todos los procesos y cálculos se llevan a cabo localmente. Los desarrolladores de este robot pretenden que se use en los hogares para educar a los niños, hacer compañía y supervisar a personas con problemas de movilidad o cognitivos. Veremos si logran pulsar la tecla adecuada.

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