La escuela, donde los niños aprenden a vivir en sociedad: Gilberto Guevara Niebla

La educación en México puede tener un retraso de un año, en términos del proceso de aprendizaje, ante lo cual es indispensable que se logre una gran movilización social, en donde se involucren todos los sectores para tener una salida rápida en un ámbito que ya venía arrastrando desafíos.

La reflexión parte de quien fuera uno de los principales líderes del movimiento estudiantil de 1968, Gilberto Guevara Niebla, quien ha sido profesor de secundaria, de preparatoria y de educación superior, así como funcionario de la SEP, lo que le permite mirar nuestro sistema educativo desde varias perspectivas.

¿Cuál es el principal desafío que plantea la pandemia a la educación?

La pandemia se ha revelado como un problema de enormes dimensiones, que traerá consecuencias muy graves para México y para el mundo. Una de las más preocupantes es que la educación, que es una función social de enorme trascendencia, se vea suspendida por un periodo mínimo de un año; tenemos que trabajar sobre esa idea.

Ahora, la función educativa es muy importante: consiste en la transmisión de valores, de habilidades, de conocimientos de la generación adulta a las generaciones jóvenes; es la transmisión de la cultura de generación en generación, aunque en México la sociedad tiene muy poca conciencia de la importancia de la función educativa.

La educación está pasando por una etapa histórica de desprestigio y poco aprecio, y la sociedad reacciona muy débilmente ante los problemas educativos. Creo que el desafío de la suspensión o la parálisis de la educación escolar por un largo periodo debe movilizar a toda la sociedad mexicana, tenemos que convocar a la unidad de México para enfrentar juntos el problema educativo, de enormes dimensiones, que está planteando la pandemia.

¿Qué impacto tendrá la suspensión de clases presenciales?

Las escuelas han dejado de funcionar y necesitamos diagnosticar la dimensión de los impactos culturales que tiene esa suspensión del aparato del sistema escolar, al tiempo de analizar los recursos con que contamos para enfrentar el problema que esto representa.

Es necesaria una respuesta colaborativa de padres, de ciudadanos, de alumnos y, en especial, de profesores, de organizaciones de la sociedad civil y de empresas ligadas a la tarea educativa… una gran movilización social para llenar el vacío educativo que deja la pandemia: los niños están dejando de recibir conocimientos, pero también está el vacío ético, moral, de formación del carácter y de formación del ciudadano, un elemento que nos interesa enormemente en virtud de la situación por la que atraviesa el país, de violencia, de desagregación social, de crisis moral de la sociedad mexicana.

Las formas de intervención tendrían que partir del gobierno de la República y de los otros poderes para movilizar al país. No podemos cerrar los ojos ante la dimensión del problema que estamos padeciendo: es la crisis social más grave que hemos enfrentado en la historia moderna de México, después de la revolución. Debemos plantear una cohesión, una unidad, una movilización, de toda la sociedad, para hacer frente a este problema, que es el educativo, aunque la pandemia está trayendo dificultades de toda índole.

La casa ha pretendido convertirse en una escuela sustituta, pero ¿ha funcionado?

Jamás la familia o el ámbito del hogar va a sustituir a la escuela. La escuela es una institución muy estructurada, regulada, en donde se ofrece la oportunidad a los niños para que interactúen con otros niños, interactúen con adultos que no son sus padres. Es un espacio social, donde aprenden a vivir en sociedad y aprenden los valores y las reglas que rigen en la sociedad y, evidentemente, la familia no puede jamás sustituir a la escuela.

¿Cómo calificaría los resultados de la escuela desde casa?

Para hacerlo tendría que haber evaluaciones y el problema es que no las tenemos. Por experiencia propia sabemos que el hogar es un espacio desregulado, de mucha libertad, muy distinto a la escuela. Una tarea muy importante sería que las autoridades educativas -supongo que lo están haciendo, no estoy seguro- estuviesen evaluando de manera permanente los trabajos que se están poniendo en práctica en la educación a distancia.

Sería muy importante que esa evaluación se diera con una perspectiva etnográfica, cualitativa, que nos diga qué está pasando en los hogares y con los esfuerzos de las instituciones educativas para hacer que los niños aprendan.

Una de los problemas es que no en todo el país se cuenta con herramientas tecnológicas, lo que refleja las desigualdades sociales…

El sistema educativo está organizado de tal manera que reproduce las desigualdades. No es un sistema educativo cuyo funcionamiento se transforme para impedir que se dé esa reproducción de las desigualdades. Partimos de un escenario muy injusto, de enormes desigualdades: la educación indígena se encuentra en un estado muy malo, con un alto nivel de abandono, y es muy difícil que cambie de un día para otro.

Una de los problemas es que no en todo el país se cuenta con herramientas tecnológicas, lo que refleja las desigualdades sociales… El sistema educativo está organizado de tal manera que reproduce las desigualdades. No es un sistema educativo cuyo funcionamiento se transforme para impedir que se dé esa reproducción de las desigualdades. Partimos de un escenario muy injusto, de enormes desigualdades: la educación indígena se encuentra en un estado muy malo, con un alto nivel de abandono, y es muy difícil que cambie de un día para otro.

¿Qué piensa de la educación a través de la televisión?

Las telesecundarias han rendido resultados muy pobres. Es un subsistema educativo que tendría que repensarse desde sus fundamentos mismos. A la televisión, los niños la ven como un espacio para divertirse, para entretenerse, es muy difícil que abandonen esa percepción y conciban la imagen como algo distinto.

¿Qué tan complejo será recuperarnos de ese año perdido en la educación del que ha hablado?

Debemos pensar que este hueco en la continuidad de nuestra cultura es el precio que vamos a pagar por el impacto de esta pandemia, cuyas consecuencias no acabamos de calcular con precisión.

¿Qué tipo de lecciones podemos obtener de la pandemia?

Lo que la pandemia nos está enseñando es que para hacerle frente se necesita de una sociedad muy unida, autodisciplinada, fuerte y con una gran confianza en sí misma, lo que no se va a lograr con un discurso polarizante, beligerante, conflictivo. Desearía que nuestro Presidente nos convocara a todos los mexicanos a unirnos para hacerle frente a la pandemia, que se asuma como Presidente de todos los mexicanos, (con lo cual) renovaría la confianza que ganó en las elecciones de 2018 y la ampliaría todavía más.

Necesita convocarnos a una acción colectiva, enérgica, vigorosa, para hacer frente al desafío de la economía, de la cultura, de la educación: este es el momento más crítico que estamos viviendo como nación y requerimos una respuesta unificadora de parte de la Presidencia de la República.

 

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