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La guerra se acerca de nuevo a ciudad etíope de Lalibela, patrimonio mundial

Los combates entre las fuerzas rebeldes de Tigré y las del Gobierno de Etiopía, que llevan más de un año en guerra, se acercan de nuevo a la histórica ciudad de Lalibela, hogar de las famosas iglesias excavadas en roca declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

“Al esperar a que las fuerzas enemigas estuvieran donde nosotros queríamos, nuestras fuerzas las destruyeron en la ciudad de Gashena y en sus alrededores”, declaró hoy el Frente Popular de Liberación Tigré (FPLT) en un comunicado.

Los rebeldes tigrinos aseguraron haber lanzado una serie de ataques contra la coalición formada por el Ejército federal y las fuerzas de la vecina región de Amhara en la localidad de Gashena, a tan solo unos 30 kilómetros de la Lalibela.

Sin embargo, fuentes castrenses desmintieron las informaciones que publicaron algunos medios de comunicación internacionales acerca de la supuesta toma por parte del FPLT de la histórica ciudad.

El corte de las telecomunicaciones dificulta la verificación de esas afirmaciones.

El Gobierno federal anunció precisamente hace apenas 2 semanas la recuperación de Lalibela, bajo control tigrino desde principios de agosto pasado.

“Anoche hubo combates intensos después de que las fuerzas del FPLT lanzaran una fuerte ofensiva contra Gashena, pero fueron golpeadas por tierra y aire y huyeron”, dijo una fuente del Ejército etíope, que quiso permanecer en el anonimato.

“No solo Gashena y Lalibela, sino también Hamusit, situada mucho antes de Gashena, están en nuestras manos”, señaló.

La unidad militar que liberó Lalibela, según la citada fuente, se desplazó hace unos días a la localidad de Dabo, cerca de Lalibela, “con la tarea de bloquear la ruta que es la alternativa para las fuerzas del FPLT, que buscan desesperadamente una salida hacia Mekele”, la capital de Tigré.

Por otro lado, las autoridades etíopes anunciaron una importante victoria sobre los tigrinos, asegurando en un comunicado que sus fuerzas han rodeado la localidad de Woldia, la última gran ciudad controlada por los rebeldes en Amhara, además de bloquear la principal carretera hacia Mekele.

La semana pasada, Etiopía anunció que había recuperado varias ciudades cruciales por su relativa proximidad a Adís Abeba, entre ellas Dessie y Kombolcha, cuya toma por parte de los tigrinos fue especialmente significativa a finales de octubre pasado, al colocar al FPLT a menos de 400 kilómetros de la capital del país, desembocando en la declaración del estado de emergencia.

La amenaza rebelde sobre Adís Abeba, de hecho, motivó que el propio primer ministro, Abiy Ahmed, se desplazara al frente para dar un nuevo impulso a la ofensiva federal a finales de noviembre.

El portavoz del FPLT, Getachew Reda, minimizó entonces la importancia de estas pérdidas de terreno y las calificó como «ajustes territoriales», asegurando este domingo que a sus tropas «les está yendo muy muy bien».

Guerra, desplazamiento y hambre

El conflicto estalló el 4 de noviembre de 2020, cuando Abiy ordenó una ofensiva contra el FPLT, que entonces gobernaba en Tigray, en represalia por un ataque a una base militar federal y después de una escalada de tensiones políticas.

Según la ONU, miles de personas han muerto y unos 2 millones han tenido que abandonar sus hogares debido a la violencia.

Asimismo, unos 9.4 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en el norte de Etiopía debido al recrudecimiento de la guerra, informó el Programa Mundial de Alimentos.

El FPLT -que no ha descartado la posibilidad de marchar sobre Adís Abeba, sede de la Unión Africana– ha formado alianzas con otros grupos insurgentes, como el Ejército de Liberación de Oromo (OLA), activo en la región de Oromía que rodea a la capital.

El temor a que los rebeldes puedan tomar la capital del segundo país más poblado de África (más de 110 millones de habitantes) impulsó los esfuerzos diplomáticos de la comunidad internacional para conseguir el cese de las hostilidades y una solución negociada, aunque resultaron infructuosos por ahora.

Con información e imagen de EFE

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