Cultura

La luz, a los ojos de dos

Para Gustavo Vilchis y Fernando Chávez.

 

Por Angélica Mercado

 

La luz cambia todo a su paso, hace lo suyo. Los fotógrafos podemos aspirar a capturar una millonésima de ella, suficiente para dejarla pasar y convertirla en pensamiento, y justo cuando la imagen mental embona con el tiempo y el espacio real, clic. Ya es imagen latente, un concepto consumado, plata que habla sobre ese hallazgo tan personal que es la fotografía

Gustavo y Fernando son de los fotógrafos que parecen tener el ojo calibrado, en sus composiciones hacen implícito el papel de la luz como creadora de formas, saben ver cómo se escabulle y saben atraparla. En el trabajo de ambos, se rebela el deseo de jugar, como si una forma de ver no bastara, como si el acto de fotografiar les concediera lo necesario para alinear el ojo con el corazón y así poder contar secretos a la memoria colectiva. Cada fotografía documenta un viaje personal, nada sobre visitas turísticas ni recuerdos privados, ven la vida por dentro, donde es sencilla, aparentemente ordinaria, como un café por la mañana y desde esa generalidad abstraen un discurso visual completo, no solo nos invitan a ver, sino también a dialogar.

Desde la gracia y color del Perú, hasta la seriedad y luminosidad de Turquía, entre otras miradas traviesas que esculcan rincones, vemos un genuino interés en lo fotografiado, en las tradiciones populares, las mujeres y el devenir local de los pueblos del mundo, así como destreza técnica y originalidad. Esta serie de fotografías relata un mundo de convicciones que dejaron de existir para ellos, donde la sexualidad se vive sin preguntas y la condición social se desvanece en la belleza de un rostro iluminado a conciencia.

Ambos viajeros nos pierden en su mundo, lo hacen nuestro. Cada fotografía otorga valor a lo vivido, lo documenta, lo preserva, y el fotógrafo lo hace con luz y en fracciones de segundo.

Gustavo y Fernando, además, lo hacen con la sutileza de compartirlo todo.  Para mí, ambos podrían decir la frase que Gilberto Owen escribió: “El corazón. Yo lo usaba en los ojos.”

 

*Palabras de la fotógrafa Angélica Mercado para la exposición “Travesías, fragmentos de luz y tiempo” de Gustavo Vilchis y Fernando Chávez en el Salón Moctezuma.

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