Cultura

Los libros futuristas de Irma Boom dialogan con los Archivos Vaticanos

La Biblioteca Vaticana abre sus espacios a las obras futuristas de la “Señora de los libros”, la diseñadora holandesa Irma Boom, que dialogan en una exposición con documentos y libros pertenecientes a la corriente del futurismo que se conservaban sorprendentemente en los archivos pontificios.

“¡Libro! ¡Boom!” es la exposición que el Vaticano dedica desde este sábado 19 de noviembre a la diseñadora gráfica, con una selección de sus creaciones más emblemáticas y documentos de esta vanguardia artística, fundada en 1909 por el italiano Filippo Tommaso Marinetti, custodiados en los archivos vaticanos en la colección de Giuseppe De Luca, sacerdote y erudito, figura destacada del siglo XX italiano.

En el interior del espacio expositivo, una ocasión única para poder acceder a la Biblioteca Vaticana, se pueden admirar, colocados uno al lado del otro, por un lado los libros creados por la diseñadora holandesa, y por otro, espléndidos ejemplos de caligramas antiguos y modernos, griegos, latinos y árabes, pues era uno de los lenguajes de los futuristas y también muy utilizados por Irma Boom.

El bibliotecario Angelo Vincenzo Zani explicó que está exposición “es una oportunidad formidable para dar una mayor apertura de la Biblioteca vaticana al mundo contemporáneo” y destacó “el dialogo siempre abierto de la institución con los nuevos artistas para no cerrarse a la autorreferencialidad” porque, como recordó, “para los papas también Miguel Angel y Rafael fueron artistas contemporáneos para su época”.

“Cada exposición es una oportunidad para nosotros de explorar áreas olvidadas de nuestro patrimonio: el encuentro con Irma Boom nos permitió darnos cuenta de una asombrosa colección de carteles y libros futuristas escondida en los archivos”, subrayó Giacomo Cardinali, comisario de la exposición, que se podrá visitar hasta el 23 de febrero.

La Señora de los Libros”, como se conoce a esta diseñadora de volúmenes, explica que “en la era del fluir de internet, el libro ha demostrado ser uno de los medios de comunicación más estables de los últimos 600 años”.

El libro es vital, es parte integral y fundamental de nuestra tradición y cultura, fuente de conocimiento y sabiduría. Se escriben para el futuro porque son la clave para comprender el pasado. La Biblioteca Vaticana es prueba de ello”, relató.

La exposición es por tanto un diálogo entre los futuristas de inicio del siglo XX con el futurismo de Boom con sus proyectos innovadores y sorprendentes encargados por famosas marcas para dar una nueva dimensión a lo que es un libro.

La Biblioteca Vaticana abre sus espacios a las obras futuristas de la «Señora de los libros», la diseñadora holandesa Irma Boom, que dialogan en una exposición con documentos y libros pertenecientes a la corriente del futurismo que se conservaban sorprendentemente en los archivos pontificios. EFE/ Cristina Cabrejas

Como el caso de “Renault = Présent” (2016), un volumen que pesa 1.5 kg porque está impreso en papel de aluminio muy fino y brillante, en el que las páginas reflejan unas sobre otras con colores monocromáticos que recuerdan a los de la carrocería.

O en una de las paredes se exhibe el “N°5 cultura Chanel” (2013), un volumen completamente blanco, sin el menor rastro de tinta, y decorado solo con filigranas que atrapan el aroma del icónico perfume de la casa francesa.

Además, como señala Irma Boom, la muestra permite hojear y tocar los libros, porque para ello se han realizado. Aunque algunos de sus volúmenes se encuentran en el interior de enormes burbujas que simbolizan los tratamientos con nitrógeno a los que se someten los libros antiguos para limpiarlos de impurezas.

Otra experiencia sensorial completamente diferente es la que permite “Mutilaciones” (2017), un volumen en el que se han recortado 30 semicírculos en cada página para que al hojearlo se abran y emitan un sonido, como si lo estuviéramos dañando.

De los depósitos del Vaticano proviene un extraordinario testimonio manuscrito de De laudibus Sanctae Crucis de Rabanus Maurus datable en el siglo XI, rico en caligramas versicolor, obra del diseñador Tsukishita Miki, quien tradujo el discurso pronunciado por Juan Pablo II en Hiroshima en un poema figurativo.

Con información e imágenes de EFE

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