Opinión

COLUMNA: Ojo de mar

Por Adalberto Carvajal

Salvar al capitalismo

En la emisión de “Perspectivas” del 4 de enero de 2022 (https://www.youtube.com/watch?v=EUWMDzs_q_I&t=372s), uno de los programas especiales de la trilogía que Rompeviento TV dedicó a analizar los elementos neoliberales, marxistas o keynesianos del modelo económico que sigue la 4T, tocó el turno de hablar de la eventual lectura que de John Maynard Keynes está haciendo el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En la transmisión participaron la doctora en Desarrollo Rural por la UAM-Xochimilco, Violeta Núñez Rodríguez, coordinadora del libro La economía de la 4ª. Transformación (Juan Pablos Editor, 2021) en donde se desglosan las características de esas tres escuelas de pensamiento económico, y dos de los 19 coautores que, particularmente, revisan en el volumen la dimensión keynesiana de la 4T: Federico Novelo, doctor en Ciencias de Política Internacional, y Humberto Calzada, economista en jefe para Rankia Latam.

¿Quién fue Keynes y cómo explicar el keynesianismo?, pregunta para empezar Ernesto Ledesma, conductor de “Perspectivas” y director de Rompeviento TV.

Para Federico Novelo, “estamos hablando de una de las mentes modernas más brillantes. Educado en la tradición de la teoría monetaria cuantitativista, Keynes rompe con ella y va entendiendo cada vez mejor lo que será su aportación personal”.

“Una cuestión que ilustra muy bien la lógica keynesiana es la carta que, el primero de enero de 1935, le respondió a George Bernard Shaw diciéndole que, en lugar de seguir su consejo de leer a Marx y a Engels, va a innovar la comprensión del mundo a través de un libro sobre los problemas económicos. Y los problemas económicos, como lo afirmamos en el artículo que nos solicitó Violeta para el libro, no son abstracciones: no es un problema de equilibrio sino un fenómeno tan terrenal como el desempleo.

“Keynes no hace una teoría de los precios, hace una teoría de la desocupación. Y propone una serie de remedios para esa enorme lacra del sistema capitalista que es la imposibilidad de resolver el problema de la ocupación. El capitalismo no está diseñado para mantener en funcionamiento el sistema económico con pleno empleo.

“En términos técnicos, Keynes rompe con la idea de que hay una sola condición de equilibrio en el funcionamiento del sistema económico. Asume que hay muchas situaciones de equilibrio, y la mayor parte de ellas son siempre en condiciones de desempleo”, plantea Novelo.

Estado interventor:

“Keynes trasciende en la historia del pensamiento económico, primero, como el padre de la macroeconomía; enseguida, como el padre de la política económica y, fundamentalmente, como el promotor de una heterodoxia en los márgenes del capitalismo (y no fuera de él como sería la posición marxiana)”, sigue diciendo el economista.

“Keynes plantea soluciones que tienen que ver con la intervención del Estado: la relación entre la política monetaria (cuando estamos hablando de recesiones) y la política fiscal (cuando estamos hablando de depresiones) para superar la peor cara que tienen estas dos desgracias de la economía que es el desempleo.

“Esta es la trascendencia de la aportación de Keynes. Un personaje extraordinariamente ambiguo, por cierto. Hay ahora una cantidad enorme de publicaciones en donde no falta quién le rinda pleitesía por especulador.

“Keynes es, también, el constructor de una teoría que percibe el funcionamiento futuro del sistema económico como un horizonte cargado de incertidumbre. Él diría de una incertidumbre radical y una toma de decisiones en una senda cíclica. Es una elaboración teórica de cierta complejidad, pero la idea clave es la intervención del Estado.

“Las respuestas a las preguntas de qué tan marxiana, qué tan keynesiana y qué tan neoliberal es la 4T, son distintas en función de la cuestión de fondo: ¿qué es la Cuarta Transformación?

“Hay un consenso en el sentido que no es ninguna de las tres cosas: ni marxiana, ni keynesiana ni neoliberal. Pero lo importante sería saber qué es lo que sí es la economía de la 4T. Y, en este sentido, vale la pena ver el éxito tanto electoral como propagandístico de López Obrador como resultado de los fracasos de sus adversarios.

“Es decir, recordar que en 2018 los tres partidos que suscribieron el Pacto por México perdieron 22 millones de votos, explica la derrota en 2021 del PRI, el PAN y, especialmente, la del PRD que tres años atrás perdió casi la mitad de esos votos.

“Y los perdió el Sol Azteca, justamente, por decepcionar o desilusionar a la población respecto a lo que podría ser (un proyecto de izquierda), y por estar dispuesto a firmar con el Gobierno anterior y con el Partido Acción Nacional, un pacto, cuyo saldo neto era, fundamentalmente, una reforma laboral en el sector educativo y una reforma energética de gran calado en contra de las empresas públicas (esos monopolios naturales de los que hablaba David Ricardo).

“Hay una manera reciente de hacer política. Durante el neoliberalismo los partidos perdieron su especificidad y trataron de acercarse a posiciones centristas, al grado de suscribir primero el Pacto por México y, a partir de 2021, formar una alianza electoral contranatura.

“Para que PRI, PAN y PRD se mantengan unidos, como partidos tienen que renunciar a su esencia. Y eso ha venido a fortalecer la identidad de Morena, un movimiento más que un partido. Si como partido funciona muy mal, como Movimiento de Regeneración Nacional llegó al poder y sigue batiendo récords en los procesos electorales de México”, señala Federico Novelo.

EUA sí es keynesiano:

La visión de Humberto Calzada sobre el keynesianismo es desde la perspectiva del mercado. No obstante ser un académico, ha llevado una formación financiera y de mercado. “Y desde ahí quiero tocar algunos puntos importantes que, con mi lectura del keynesianismo, veo en relación con la política del Gobierno actual”.

“John Maynard Keynes estudió las crisis financieras. El punto de inflexión para su teoría es la gran recesión de 1929, y se centra en los temas del consumo, los ingresos y, principalmente, el empleo.

“Keynes interpone, a la teoría clásica del libre mercado, un enfoque centrado en la intervención gubernamental mediante la política fiscal y la política monetaria. Propone bajar las tasas de interés por parte de los bancos centrales, y aumentar el gasto público con el fin de incentivar la economía y estimular la demanda agregada.

“Esas son las premisas por las que, desde el punto de vista práctico y por lo que he analizado durante estos diez años que me he enfocado al estudio de los mercados financieros y de los indicadores macroeconómicos, considero que el Gobierno actual no se acerca al enfoque keynesiano.

“Soy totalmente apolítico, pero desde la visión de mercado la pandemia de coronavirus del año pasado se presentó como una oportunidad para ver la postura del Gobierno ante una crisis. Y, tras analizar la economía durante los últimos dos años, veo un enfoque más keynesiano en la economía estadounidense que en la mexicana.

“En Estados Unidos bajaron las tasas de interés y se dio un fuerte incentivo fiscal. En el caso de México, cuando llega la pandemia no vimos este incentivo fiscal por parte del Gobierno, aun cuando el Banco de México actuó en línea con el resto de los bancos centrales. No vimos a Hacienda dar estos estímulos. Y cabe decir que, incluso antes de la pandemia, la economía mexicana ya estaba entrando en recesión.

“Sigo sin encontrar un modelo económico en México. Sí hay gasto público, pero está enfocado al gasto social. Y hemos encontrado algunas lagunas importantes en el tema de la inversión en infraestructura. En el libro toqué ese asunto: la economía mexicana tiene como punto de inflexión la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

“Al igual que en Estados Unidos, en México bajaron las tasas de interés pero no fue un catalizador. Keynes da mucha importancia al tema fiscal. Y en EUA este subsidio, este estímulo fiscal, viene desde antes de la pandemia. Ya en 2017, Trump baja la tasa de impuestos con el fin de reactivar la economía y seguir incentivando. En cambio, en el caso de México no ha habido una reforma fiscal, no ha habido estos estímulos”, dice Calzada.

El coche que se calienta:

En una mañanera, el presidente López Obrador habló de la nueva titular del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, como garante de un modelo keynesiano, sugiere Ledesma.

La actual gobernadora del banco central viene de la subsecretaría de Egresos en Hacienda y Crédito Público. Y, por la manera en que AMLO definió el perfil de la funcionaria, con su nombramiento muchos entendieron que el Gobierno está fortaleciendo la veta keynesiana.

Para explicar su punto, Ledesma pone un extracto del mensaje en Palacio Nacional:

“Como lo ha dicho aquí Victoria, (su nombramiento) tiene como propósito que se lleve una administración de las finanzas públicas sanas, y su objetivo principal es que no haya inflación. Como ella misma lo acaba de decir, la inflación afecta a todos y más a la gente pobre”.

Así se vio “en todo el periodo neoliberal: los aumentos al salario mínimo siempre se quedaron abajo de la inflación” y, de esa manera, el salario mínimo se redujo. Por la inflación “tiene menos capacidad de compra, se pierde poder adquisitivo”, comentó López Obrador.

Una función del Banco de México es controlar la inflación. “Y otra que nos gustaría mucho”, aunque por la autonomía del BM “nada más opinamos, es que también se impulse el crecimiento”. Aun controlando la inflación, “si no hay crecimiento tampoco se avanza”.

Hizo AMLO el símil con un carro viejo que se calienta: lo más sencillo para enfriarlo es apagar el motor. Sin embargo, “se enfría el coche pero no avanza”. Al evitar que la economía se caliente, no hay inflación pero tampoco hay crecimiento. “Lo ideal es que el carro camine, sin calentarse. Y esa es la función del Banco de México”, subrayó el presidente.

Antes de responder si las palabras de AMLO definen una política económica keynesiana, Violeta Núñez quiere ligar las palabras de los otros dos economistas para poner a discusión varios elementos:

“De lo expuesto por Novelo, entendemos que una de las principales intenciones de Keynes frente a una situación crítica como la de 1929 y frente al planteamiento marxista, es salvar el sistema económico capitalista. Marx, por el contrario, pretendía superar al capitalismo y transformarlo en otro régimen de acumulación. El gran objetivo keynesiano en nuestros días sigue siendo salvar a este capitalismo en el que estamos inmersos.

“Los elementos fundamentales de Keynes son el consumo, la inversión y el gasto gubernamental. A partir de esos elementos, la clave en la intervención del Estado benefactor es la reactivación de la demanda agregada”, resume Núñez Rodríguez.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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