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Prosigue el agotamiento de la erupción en el volcán de La Palma

El proceso de agotamiento de la fase eruptiva del volcán de la isla española de La Palma continúa pese a la deformación del terreno de hasta 8 centímetros medida en una de las estaciones geodésica que controlan la actividad.

Por tanto, los científicos mantienen sus planes iniciales de considerar terminada oficialmente la erupción dentro de 5 días, después de que haya transcurrido ya la mitad del plazo inicial de 10 jornadas que dieron cuando desaparecieron todos los indicadores eruptivos al principio de la semana pasada.

Según los expertos, la deformación del terreno registrada es el único indicio observable o medido sobre la actividad volcánica y hay que interpretarlo en conjunto con el resto de parámetros que abundan en el agotamiento de la erupción.

Así, el tremor sigue en nivel de “ruido de fondo”, la sismicidad es muy baja en todas las profundidades, con una magnitud máxima de 2.5, y las emisiones de dióxido de azufre son muy reducidas, con valores inferiores a los 0.5 kilos por segundo.

Esta disminución de las emisiones de dióxido de azufre se relaciona con el proceso de solidificación del magma superficial en los conductos del centro eruptivo, de acuerdo con el comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en Canarias (PEVOLCA).

No obstante, prosiguen las emisiones puntuales y esporádicas de gases en los centros eruptivos y en los “jameos” (cuevas generadas por el hundimiento del techo de los tubos volcánicos).

Incluso, en algunos de estos “jameos” es visible aún cierta incandescencia ligada a la presencia de lava en proceso de enfriamiento.

El PEVOLCA no descarta que durante unos meses después del fin de la erupción se continúe registrando sismicidad o deformaciones residuales, pues se trata de procesos muy intensos que necesitan un periodo de ajuste amplio.

Con información e imagen de EFE

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