Pueden textos literarios abordarse desde la ecocrítica: Teófilo Sanz

En días pasados, el académico Teófilo Sanz, de la Universidad de Burgos, impartió la conferencia virtual “Ecocrítica: el encuentro de la teoría literaria con el pensamiento ambiental” en la cual abordó a una disciplina necesaria en estos tiempos, como parte de la celebración por los 26 años de la ahora Facultad de Filosofía de la Universidad de Colima.

En su disertación, dijo que la conciencia ambiental se produjo en los años 60 del siglo XX, con Rachel Carson en la obra Silent Spring (primavera silenciosa): “Es un texto científico, poético y literario que abrió los ojos de muchas personas para que tomaran conciencia ante el deterioro ambiental”.

Este libro, continuó, “denuncia que los pesticidas orgánicos son responsables de la muerte de la naturaleza; es poético, porque nos presenta un lugar magnífico, una naturaleza llena de vida en un lugar de Norteamérica. Nos cuenta cómo la gente disfruta la naturaleza y observa los pájaros, hay una ecopoética. Luego se rompe esa poesía y leemos enfermedades, muerte y sobre todo silencio en ese lugar que antes era armonía de pájaros y de belleza”.

Comentó que cuando se hable de ecocrítica se debe recurrir a William Rueckert porque en su libro Literature and Ecology sostiene que es necesario aplicar la ecología y los conceptos ecológicos al estudio de la literatura, pues ésta es de vital importancia para el presente y futuro del mundo en que vivimos. La teoría ecocrítica nace con características concretas en los Estados Unidos, asume que las formas de vida están interrelacionadas y amplía la noción del Mundo para incluir la ecoesfera: “Hay una noción y una valoración de la naturaleza en su totalidad”, afirmó.

También dijo que la ecocrítica tiene dos olas, la primera que nace en Estados Unidos y comprende los textos que hablan sobre la naturaleza. La segunda, que surge a partir de los 2000, habla de entornos múltiples: “Es un cambio terminológico que entra en los análisis de la ecocrítica; busca textos literarios que se desarrollan en espacios urbanos o en otros habitados. En esta segunda ola se pone en duda el antropocentrismo”.

Señaló que la biblia de la ecocrítica es el libro Ecocriticism, editado por Cheryll Glotfelty y Harold Fromm, texto publicado en 1996 que aborda los temas desde la ecoteoría y las consideraciones ecocríticas con la literatura del medio ambiente.

Teófilo Sanz comentó que en el mundo anglosajón la ecocrítica no se centra sólo en los paisajes no contaminados, sino que tiene en cuenta la salud ambiental, ética, y cuestiones sociales que se van a desarrollar con la justicia ambiental, y que en Europa se desarrolló una teoría ecocrítica que se denomina ecopoética: “Si hay literatura hay estética, y si hay estética se tiene que estudiar una obra literaria con este enfoque, teniendo en cuenta la estética del texto”, expuso.

Sobre la ecopoética, continuó, “se ha dicho que es una rama de la ecocrítica, pero yo no lo creo, es otra forma de hacer ecocrítica. Ecopoética es un término que se ha utilizado en Francia y después se ha extendido. El término de ecopoética se utilizó a mediados de los 2000 en Francia”.

“La ecopoética -continuó- incluye un concepto que descentraliza al humano para centralizar al entorno humano, y rechaza el antropocentrismo. Es esencial para trabajar ecocrítica con teoría literaria, como la estética de la recesión, que ponen en juego al autor de un texto y al texto y la recepción por parte de los lectores”.

Por último, dijo que la ecocrítica hoy en día es el estudio de la literatura desde el medio ambiente con enfoque interdisciplinario; “analiza textos que ilustran preocupaciones ambientales y aborda las formas en que la literatura escribe sobre la naturaleza ampliada”.

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