Quino, el humorista gráfico que hizo reflexionar al mundo con Mafalda

El artista gráfico más conocido, humorista y también el más traducido del idioma español, Joaquín Salvador Lavado Tejón, mejor conocido como Quino, falleció a los 88 años este miércoles 30 de septiembre de 2020. El ilustrador argentino demostró su habilidad para dibujar y al mismo tiempo para transmitir un mensaje – reflexivo, divertido, universalmente entendible- con la creación de su icónico personaje de Mafalda.

Antes de que su nombre y el de la niña que vive en sus populares viñetas se volvieran un referente de la cultura e inspiración para aquellos dedicados a los trazos, el humorista gráfico tuvo que enfrentar distintas circunstancias para que sus obras fueran mundialmente conocidas.

El nacimiento de Quino 

Joaquín Salvador Lavado Tejón nació el 17 de julio de 1932 en la ciudad de Mendoza, Argentina. Fue el tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes españoles; desde recién nacido su familia lo conocía como  Quino, para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, un pintor que lo encaminó al mundo de los grafitos gastados.

Al iniciar la escuela primaria en 1939, Quino se enfrentaría a muchas dificultades, que más tarde viviría su personaje Felipe en las historietas.

“Me angustiaba tanto que en los primeros tres meses tenía malas notas, pero después terminaba el año con notas altas, aunque nunca era el primer alumno y eso me daba bronca”, contó el ilustrador.

La Escuela de Bellas Artes lo recibió en 1945 para ejercer sus estudios, aunque Lavado la dejó en 1949 “cansado de dibujar ánforas y yesos”; esta decisión también fue motivada por la certeza que ya tenía sobre su quehacer con los lápices: dibujar historietas. Entonces, decidió ir a la gran ciudad: Buenos Aires.

Ahí llegó con 18 años y un montón de sueños por cumplir, aunque para comenzar a ver los frutos de su esfuerzo pasó tres años con penurias de todo tipo, principalmente monetarias.

“El día que publiqué mi primera página pasé el momento más feliz de mi vida”, una declaración que recoge su página oficial sobre su debut en el semanario Esto es, en 1954.

El padre de Mafalda  

A partir de sus primeras viñetas publicadas, Quino no se detuvo: de las planas locales pasó a los diarios nacionales, y de ahí, gracias a su primer libro, Mundo Quino (1963), saltó a otras latitudes. Aunque su encumbramiento como referente del dibujo llegaría con los años (y con más libros).

También, en esos tiempos donde todo iba cuesta arriba, logró otro de sus sueños: casarse con Alicia Colombo, quien durante todo su tiempo juntos (ella falleció en 2017) fue su motor creativo y gran responsable de la popularidad de Mafalda.  

Un encargo publicitario fue el que le cambió la vida: Una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield estaba destinada a ser promocionada con un personaje que comenzara con «M», que finalmente no llegó a publicarse por el fracaso de la marca.

Lejos de meter aquellos frustrados dibujos en un cajón, Quino los rescató para sus siguientes trabajos en prensa. Es así que Mafalda apareció por primera vez en Gregorio, el suplemento de humor de la revista Leoplán, para pasar a publicarse después de forma regular en otras publicaciones como Primera plana y El mundo y en libros recopilatorios.

Las aventuras de la pequeña, así como de sus amigos Manolito, Susanita y Felipe, con los que alcanzó el éxito en decenas de idiomas, se desarrollaron de 1964 a 1973, aunque su imagen y sus atemporales e irónicos mensajes por un mundo mejor la han hecho inmortal.

«Viendo las cosas que hice en todos estos años me doy cuenta de que digo siempre las mismas cosas, y siguen vigentes. Eso es lo terrible… ¿No?», remarcó Quino a EFE.

Pero como no solo una pequeña rebelde supo vivir, compaginó su emblemática creación con otros libros como A mí no me grite (1972) y Yo que usted (1973).

Si bien después de 1973 Quino retomó el personaje en contadas ocasiones, el no querer cansar ni repetirse hizo que Mafalda reposara para siempre, pero quedase viva en la memoria popular.

En 1976 se trasladó a Milán, donde continuó realizando páginas de humor, y en las décadas posteriores su popularidad en todos los continentes no dejó de crecer.

Desde hace ya unos años, problemas de movilidad y de visión le impidieron disfrutar plenamente de una de sus grandes pasiones, el cine, y también ha tenido que frenar su vocación, el dibujo, aunque no ha dejado de asistir a homenajes a su obra y firmas de libros.

Fue poseedor de multitud de galardones, como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y la Medalla de la Orden y las Letras de Francia. 

Con información de EFE…

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