Reclamos, acusaciones y señalamientos, Rubén Pérez y policías jubilados

Reclamos, acusaciones y señalamientos, Rubén Pérez y policías jubilados

Policías pensionados y jubilados que acudieron al Congreso del Estado para estar presentes en la comparecencia de la titular de la Secretaría de Planeación y Finanzas, evento suspendido en virtud de la renuncia de Valeria Pérez Manzo al cargo, abordaron al Secretario General de Gobierno, Rubén Pérez Anguiano, cuando se retiraba del recinto del Poder Legislativo.

Con la desesperación reflejada en sus rostros, los policías pensionados y jubilados se agolpaban unos contra otros hablando de manera simultánea, todos tratando de hacerse escuchar y esperando que el Secretario General de Gobierno les dijera que cubriría el pago de las quincenas que se les adeudan.

Minutos antes, Rubén Pérez había concluido su comparecencia ante los diputados con motivo de la glosa del sexto informe de labores del gobernador José Ignacio Peralta Sánchez. Al alto funcionario los inconformes lo abordaron cuando ya se retiraba de la sala de plenos.

“Señor, nosotros no ganamos 100 mil pesos”, le decían al Secretario General de Gobierno, quien en defensa respondió: “¡Ni yo!”. Uno de los policías le señaló: “Lo que gane, pero nosotros ganamos 3 mil pesos señor; nosotros no tenemos una ganancia para guardar para 3 o 4 meses, estamos chingándonos de hambre”.

Rubén Pérez Anguiano trataba de tranquilizarlos al asegurarles que los entendía porque “yo también soy clase media”. Eso no paró los reclamos que se mantenían porque “las palabras bonitas no nos dan de comer. Ya es hora, porque nomás nos traen que mañana, que pasado, que ahora, y nada, eso ya no es posible”.

Como Secretario General de Gobierno, los policías jubilados y pensionados le reclamaban que debió haber estado enterado de que no les han pagado dos o hasta tres quincenas. “Usted, como Secretario, debió haber estado enterado de todo esto, porque se supone que todos están debajo de su control”, le soltó uno de ellos.

Pérez Anguiano se defendía: “No, no está bajo mi control sino del secretario de Seguridad Pública”. Inmediatamente y elevando un poco el tono, alguien le contestó: “Quien haya sido, nosotros necesitamos nuestra quincena; son 3 quincenas las que nos deben señor, y somos diabéticos, somos hipertensos, somos personas que no podemos estar aguantando esto”.

El Secretario General de Gobierno sorteaba el vendaval que tenía encima: “Yo los entiendo, entiendo todo esto, el problema es que no tengo yo los recursos para resolverlo, Yo lo único que puedo hacer es comentarle al gobernador”.

“Mire, nos tienen temblando. Nosotros dimos la vida trabajando ahí con ustedes, con nosotros tuvimos el mejor Colima de todos los tiempos, desde Moreno Peña”.

El responsable de la política interior del Gobierno estatal reconocía ese logro: “Claro, el Colima de paz y estabilidad fue gracias a ustedes”. Esa afirmación no lograba calmar a los quejosos, pues varios le respondieron que nunca les han dado las gracias y ahora tampoco se les paga como se debe.

Otros de los expolicías, más mesurado, le dijo al Secretario General de Gobierno: “Usted no tiene el dinero para pagarnos, pero por favor infórmele al gobernador que es de ya, es de extrema urgencia, porque nuestras familias tienen hambre, desesperación, pánico de saber que ese señor se vaya y ya, y que quien llegue vaya a decir ‘yo no les debo’”.

Algunos le siguieron reclamando porque no creían que no estaba enterado de que no les habían pagado: “Yo me quedé con la declaración de que desde el lunes (18 de octubre) les habían pagado; es más, me dijeron que el lunes le habían pagado a toda la burocracia y al pagar a la burocracia, yo pensé que les habían pagado a ustedes”.

Otros manifestantes más exaltados invitaban a Rubén Pérez a acudir a las instancias judiciales con ellos a poner una denuncia, “porque esto es un robo, es una violación al 123 Constitucional”. Pérez Anguiano aseguró que no podía acudir a poner ninguna demanda “porque soy funcionario de la administración, pero ustedes sí pueden”.

Uno de ellos, desde atrás, le soltó: “Usted puede representarnos. Él (gobernador José Ignacio Peralta Sánchez) cometió un delito y lo sabemos; a él le vale y usted, como su representante, debió saberlo; de hecho le exigimos, queremos llevarnos una buena impresión antes de que se vayan a la cárcel todos los corruptos y si usted también está ahí, también que se vaya, pero es increíble que nomás nos diga: ‘Ah, no sé, no es justo’”.

Durante 12 minutos, Pérez Anguiano estuvo con los manifestantes hasta que finalmente logró retirarse del recinto legislativo, ofreciéndoles que inmediatamente le informaría al gobernador para tratar de que se les paguen las quincenas que se les adeudan.

Los pensionados y jubilados de seguridad pública lo vieron alejando y se quedaron dialogando con el diputado Roberto Chapula, buscando tener otra tabla de salvación.

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