RELATOS: La Busaca*

Hacer la visita

**Por Lourdes Márquez Barrios

Acaban de llamar de casa de Mercedes para avisar que se murió Pancho, a sus 20 años. La pobre no para de llorar.

Yo no sé cómo consolarla porque la verdad es que yo odiaba al mardito mono desde el día en que lo conocí.

Era primera vez que iba a su casa desde que estábamos juntos. Así que me corté el pelo, me eché colonia, lustré mis únicos zapatos de salir y me puse mi guayabera blanca nueva para causar buena impresión a la familia.

Pancho estaba por ahí, atado por la cintura con una correa larga. Saltando de un lado a otro. No reaccionó de inmediato al verme. Se acercó en plan simpático, parece que le gustaban las visitas.

Pero bastó que viera mi mano en la de Mercedes para que su expresión cambiara. Lo juro.

Se retiró al patio y volvió al rato con algo entre las manos.

Mierda. Si, mierda. El muy desgraciado se fue a hacer bolitas de sus propios excrementos para venir a lanzármelos a mí, cosa que siguió haciendo en cada una de mis visitas.

Al menos en las siguientes ya yo estaba preparado.

“Pobrecito, está celoso” fue lo que atinó a decir Mercedes mientras trataba de aguantar la risa.

Y yo, ese día, tiré a la basura mi orgullo junto a mi guayaberita recién estrenada.

 

*“Busaca” en Maracaibo -Venezuela- (donde yo nací y me crie) significa bolsa, del material que sea. Y “bolsa” también se usa en Venezuela como insulto. Significa tonto, muy pasivo, que se deja engañar fácilmente.

Yo soy una perfecta “bolsa” y aquí les doy mi ejemplo más reciente…

**Escritora venezolana de microrrelatos radicada en Madrid, España.

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