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Sin evidencia de que Ómicron sea más severa: Luis Castro

En entrevista, el responsable del Laboratorio de Diagnóstico Molecular y del programa de diagnóstico Covid-19 mediante PCR de la Universidad de Colima, doctor Luis Alberto Castro Sánchez, dijo que no hay datos que indiquen que la nueva variante del SARS-CoV-2, Ómicron, pueda causar una enfermedad más severa en quienes se contagien con ella. A la fecha, dijo, solo hay estudios que muestran que esta variante sí evade las vacunas.

Para hablar de las características generales de la variante Ómicron, el investigador compartió información validada que dio a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS) después de que el Gobierno de Sudáfrica revelara su existencia. Además, informó que esto preocupa porque detectaron más de 50 mutaciones en su genoma, a diferencia de la Delta, que solo tiene 13.

Castro Sánchez explicó que aún no hay datos que sustenten el periodo de incubación ni síntomas en personas contagiadas por Ómicron, es decir, una investigación revisada y publicada. Por ahora son cuestiones preliminares. No obstante, aclaró que sí hay evidencia de que es 4 veces más contagiosa y que se transmite a una velocidad 30-50% más rápido que la variante Delta.

Sobre las mutaciones, explicó que “ocurren cuando el virus entra a la célula y se replica, pues su genoma puede sufrir eliminación o sustitución de nucleótidos y esto se traduce en cambios en los aminoácidos, produciendo nuevas variantes del virus”. De las 50 mutaciones encontradas en Ómicron, 34 son de la proteína Spike, algo que alarmó a las y los investigadores “porque ésta es una proteína que reconoce un receptor y hace que se introduzca el virus en las células del tracto respiratorio superior de la persona contagiada”.

Además, dijo que de las 34 mutaciones Spike, 26 son únicas, es decir, “nunca se habían visto y no conocemos cómo interaccionan entre ellas”. Estas mutaciones encontradas en la nueva variante Ómicron, “si bien preocupan, no suman ni restan porque puede haber mutaciones que faciliten la transmisión, pero otras que disminuyan la severidad y letalidad de la enfermedad”.

“Lo que se desconoce a la fecha es cómo interactúan el total de mutaciones para hacer más transmisible el virus o para que sea una enfermedad más leve, y cómo facilitan la evasión de la inmunidad natural o la mediada por vacunas”, comentó.

Datos recientes muestran que esta variante se asocia con una infección más leve, probablemente porque se reproduce mejor en bronquios que en pulmón, aunque el riesgo de reinfección en pacientes no vacunados es mayor que con Delta; “estudios en plasma de pacientes vacunados indican que 2 dosis de Pfizer (Pf) presentan 33% de eficacia neutralizante para la variante Ómicron; 2 dosis de AstraZeneca (AZ) lo hacen únicamente en un 5%, mientras que 2 dosis de Johnson & Johnson (J&J) o Sputnik tienen una eficacia prácticamente de cero”.

No obstante, continuó, “una dosis de refuerzo con Pfizer o Moderna en los esquemas de vacunación Pf-Pf, AZ-AZ y J&J/J&J, eleva al 70% la eficacia, aumentando de 34 a 154 veces la neutralización del virus. No hay datos de la eficacia de usar AZ como refuerzo”.

Explicó que las vacunas que han puesto a la población están basadas en generar proteínas Spike para que nuestro cuerpo las detecte, se generen anticuerpos y esto evite que la enfermedad sea más severa; “sabemos que las vacunas en este momento no previenen la infección en su totalidad, pero son altamente eficaces para la enfermedad severa y para evitar la muerte”, aseguró.

Para el doctor Castro Sánchez, un aspecto preocupante, según datos preliminares en Sudáfrica, es que la infección arroja un 20% más de hospitalizaciones en menores de edad. Explicó que esto puede deberse a que se trata de una población más susceptible o porque no están vacunados en ese país, algo que sucede también en el nuestro. No obstante, en adultos parecen disminuir en un 28% las hospitalizaciones con esta variante.

Sobre cómo se detectan las variantes nuevas, dio a conocer que los países hacen análisis genómicos de un porcentaje significativo de la población, “pero dependerá de los recursos destinados a la vigilancia epidemiológica que tenga cada país”. Los países nórdicos, detalló, hasta hace poco secuenciaban el 100% de sus muestras; otros países el 30 o el 50%, mientras que México lo hace con una cantidad escasa, que no llega ni al 10%.

Sin embargo, dijo que nuestro país “sí tiene una mejor vigilancia epidemiológica que otros y que Sudáfrica tiene el mejor sistema de vigilancia genómica de ese continente debido a su mayor nivel económico; los países de mayor nivel pueden hacer secuenciación y detectar mucho más fácil una variante nueva que sus países vecinos”.

Sobre una probable ola de contagios en el país, el investigador señaló que seguramente sucederá la ola Ómicron, “pero no sabemos cuándo; esperemos que el impacto no sea tan grande y que las cifras de hospitalización y de fallecimientos sean menores”.

Además, expresó su preocupación de que México no tiene un plan para la llegada de Ómicron, y piensa que se debería pedir una prueba negativa a los visitantes y un certificado de vacunación; además, continuó, “deberíamos prepararnos para enfrentar una ola Ómicron de dimensiones nunca vistas; inmunizar a todos los menores de edad y vacunar con una dosis de refuerzo de ARN mensajero a toda la población adulta. Esto último porque un refuerzo de Pfizer o Moderna reduce la posibilidad de enfermedad grave en cualquier franja de edad y reduce la mortalidad en un 90% en mayores de 50 años, si se compara contra 2 dosis”.

Ante esta situación, Castro Sánchez señaló que las recomendaciones responsables siguen siendo las mismas: uso de mascarilla ajustada en nariz y boca y en lugares poco ventilados 2 (KN95 y quirúrgico, doble quirúrgico o tela y quirúrgico); ventilar los espacios, tener grupos de amigos reducidos o muy cercanos (grupos burbuja) y la separación o sana distancia entre las personas.

Precisó que la mascarilla quirúrgica se tiene que cambiar diario, mientras que el KN95 cada 2.5 días; “si en estas fechas no descartan reunirse con algún grupo, habrá que extremar precauciones, por ejemplo, hacerse todos pruebas de antígeno y proteger a los adultos mayores”.

Luis Alberto Castro Sánchez es doctor en Biología Celular por el CINVESTAV-IPN y tiene un postdoctorado en el área de Fisiopatología molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, España. Se dedica a investigar sobre diagnóstico y tratamiento de cáncer hepático, pero durante la pandemia, debido a sus conocimientos en Biología celular y molecular, la UdeC le encomendó realizar detección de PCR de virus SARS-CoV-2.

“La Universidad creó el Laboratorio de Diagnóstico Molecular, lo certificamos y hasta la fecha hemos hecho un número considerable de pruebas PCR y, aunque en la actualidad se realizan menos, esta prueba molecular puede servir para determinar si el paciente está contagiado con la variante Ómicron. Más que hacer investigación sobre el SARS-CoV-2, hago diagnóstico y me convertí en divulgador de la ciencia tratando de explicar lo que ocurre con este virus”, concluyó.

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