Sin relación entre la actividad de los volcanes de Colima y La Palma, España

Sin relación entre la actividad de los volcanes de Colima y La Palma, España

Derivado de las actuales erupciones del volcán de Cumbre Vieja de la isla La Palma en España, Raúl Arámbula Mendoza director del Centro de Estudios Vulcanológicos (CUEV) de la Universidad de Colima aclaró que no existe ninguna relación con la actividad del Volcán de Colima.

Objeto de una fuerte cobertura mediática y científica a nivel internacional por el alto nivel de lava que ha expulsado desde hace algunas semanas en esa isla del archipiélago de las Canarias en España, Arámbula Mendoza explicó que este cuerpo orográfico no tiene relación con el Volcán de Colima porque la actividad de cada uno tiene su comportamiento propio, su propia dinámica eruptiva.

Precisó que, de acuerdo con los registros de la actividad del volcán español, era de esperarse que ocurriera este tipo de eventos, los cuales pueden prolongarse por un mayor tiempo al tratarse de erupciones fisurales donde el magma proviene de la parte superior del manto, que es una capa de roca sólida en el interior del planeta.

“Este tipo de erupciones son alimentadas desde la parte superior del manto, el magma emerge varios kilómetros hasta llegar a la superficie. En años pasados ya se habían presentado enjambres de sismos que avisaban sobre la migración del magma desde zonas profundas”, mencionó el experto.

Imágenes del monitoreo del Volcán de Colima.

Considerado el de mayor actividad en México, detalló que a diferencia del de La Palma, el Volcán de Colima se caracteriza por expulsar una lava más viscosa, bombas volcánicas, es más explosivo, por lo cual produce flujos piroclásticos (nubes densas de gases y cenizas) que viajan por las barrancas con la posibilidad de recorrer distancias importantes y cuyo entorno geográfico no es similar a la de la isla española.

“En el 2015 tuvimos la mayor erupción en Colima, que después de la del 20 de enero de 1913 ha sido la mayor en estos últimos 108 años y esa erupción generó un flujo piroclástico que bajó por la barranca de Montegrande hasta 10 kilómetros de distancia. Afortunadamente en esa dirección no hay poblaciones, por lo que no tuvimos ninguna pérdida de vidas humanas”, puntualizó.

El investigador indicó que los desastres ocasionados en ese territorio insular ibérico obedecen al establecimiento de asentamientos humanos en zonas de riesgo, y actividades productivas relativas al sector primario como la agricultura que demanda la intervención de personas para su desarrollo.

En virtud de lo anterior, advirtió que en Colima los asentamientos humanos o la actividad del hombre debe ubicarse al menos a 12 kilómetros a la redonda del cráter del volcán en mención con el objetivo de aumentar la probabilidad de que eventos volcánicos no afecten a la población.

Detalló que comunidades como La Yerbabuena está ubicada a ocho kilómetros y La Becerrera a once, cuyos pobladores históricamente se han enfrentado a afectaciones originadas por lahares principalmente al encontrarse en una posición geográfica cercana a las barrancas La Lumbre, Cordobán y El Zarco.

Considerado como uno de los más activos de Norteamérica, Arámbula Mendoza, comentó que las zonas más peligrosas del Volcán de Colima para erigir un asentamiento humano están ubicadas cerca de las barrancas que lo rodean por lo que recomienda no construir en esas zonas.

Gráfica del director del Centro de Estudios Vulcanológicos (CUEV), Raúl Arámbula Mendoza director del Centro de Estudios Vulcanológicos (CUEV) cedida por Jorge Ruiz.

Gráfica del director del Centro de Estudios Vulcanológicos (CUEV), Raúl Arámbula Mendoza director del Centro de Estudios Vulcanológicos (CUEV) cedida por Jorge Ruiz.

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