Una vinagreta de grafeno

No obstante, los esfuerzos de Xenoma en el sector de los tejidos inteligentes no son los únicos. Si hay alguien que necesite una atención más continuada que un paciente con problemas cognitivos es, sin duda, el ser humano más frágil de todos: el recién nacido. Por ello, investigadores de la Universidad de Sussex han desarrollado unos microsensores que permitirán detectar patologías como la apnea de sueño y otros trastornos.

Anunciados en la revista científica Nanoscale, se basan en un líquido compuesto de grafeno, aceite y agua. Cuando los microtubos que lo contienen sufren algún tipo de torsión, opresión o estiramiento, el líquido registra tales variaciones y es capaz de transmitirlas.

A modo de anécdota curiosa, su inventor, el Dr. Matthew Large se inspiró en la emulsión de una vinagreta casera mientras preparaba una ensalada para su hija. Al ver cómo se formaban las pequeñas burbujas de aceite pensó en un líquido conductivo. Las burbujas de su sensor se mantienen estables gracias al grafeno, pero al separarse -debido a los antedichos procesos de torsión o estiramiento- la conductividad se reduce de forma proporcional, lo que, de acuerdo a Large, lo convierte en el sensor basado en líquidos más sensible que jamás se haya creado. Se prevé que en un futuro los sensores se integren en la ropa de los bebés para controlar todas sus constantes vitales.

Inicialmente, el sistema, cuya fabricación es extremadamente sencilla y competitiva, se concibió para monitorizar bebés a distancia en países con escasos recursos, a instancias de la fundación de Bill y Melinda Gates que lanzó la propuesta de desarrollar wearables de bajo costo con fines sanitarios En todo caso, sus aplicaciones podrían extenderse al mundo del fitness.

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