Universidades públicas, palancas del desarrollo de México: Juan Villoro

El escritor, poeta, ensayista y periodista, ganador del premio Herralde, Juan Villoro Ruiz, expuso, en entrevista para El Comentario Semanal, que las universidades públicas son centrales en el desarrollo de México.

“Primero que nada, son una forma democratizadora de transmitir el conocimiento. En los últimos años se han puesto de moda algunas universidades privadas, pero creo que la educación no debe ser exclusivamente de élites, sino que el conocimiento debe impartirse a partir de espacios públicos”.

Uno de los mejores escritores contempéranos a nivel mundial, explicó que las universidades cubren un papel, más allá de brindar conocimientos específicos, de formar ciudadanos, una de las cuestiones más complejas.

“Porque los ciudadanos deben ser personas integrales, que tengan una consciencia ética de la vida, que sepan cómo relacionarse con su sociedad y, al mismo tiempo, tengan un campo de estudio específico”.

Juan Villoro precisó que esa formación integral solo la pueden dar las universidades públicas.

– Sin dejar de lado la parte humanista, porque a veces la educación, y más en estos tiempos, la ven como solo en el aspecto utilitarista.

– Claro. Por eso la especialidad es de suma importancia. Porque en cuanto al conocimiento, tienen que ser áreas donde se conozcan cosas de un campo bastante detallado. Pero una de las tragedias del conocimiento contemporáneo, es que hay ramas donde la gente sabe cada vez más, de cada vez menos. Es decir, llega a un nivel de especialización tan grande que le cuesta trabajo establecer contacto con otras áreas del saber o con otras maneras de comportarse en la vida social.

Por eso, aclara el escritor, lo más importante de una universidad pública, sobre todo a nivel licenciatura, es la formación de ciudadanos integrales que puedan tener estas características, las cuales les permitan ser críticos ante sus contextos sociales y, por ende, ser agentes de cambio estructurales.

– En ese sentido, ¿cómo impulsar a las universidades públicas, como la Universidad de Colima?

– Lo primero que se necesita es muchísimos recursos. Y se necesita tener una vocación política que entienda que las universidades públicas son una palanca de desarrollo. Si nosotros vemos proyectos que han habido absolutamente extraordinarios, como la construcción de Ciudad Universitaria, pues estamos ante una idea visionaria de lo que es la universidad y su importancia.

“Si nosotros vemos otros tipos de proyectos -agrega Villoro- que se han dicho redes universitarias en el país, también nos damos cuenta cómo han cambiado las condiciones de vida donde han llegado las universidades. Compara los puertos mexicanos que están dedicados exclusivamente al turismo con los puertos que tienen universidades, y son tan atractivos como los lugares que solo son turísticos, pero al mismo tiempo tienen una vida de ciudad mucho más digna”.

Juan Villoro asegura, en ese sentido, que la presencia de una universidad pública cambia la vida de cualquier lugar.

– ¿Cómo ve la estrategia nacional de fomento a la lectura y qué crítica constructiva le puede hacer?

– Está empezando y no se puede decir nada muy concreto. Simplemente ha habido un anuncio y el anuncio me parece muy favorable. Y que se haya hecho en provincia me parece muy significativo. Creo que ya se debe eliminar la idea de que todo debe estar centralizado en México, y eso me parece muy importante.

“También me parece decisivo que muy pronto este gobierno -de Andrés Manuel López Obrador- haya hablado de un plan nacional de fomento a la lectura. Entonces estoy muy contento con la iniciativa. Ahora: entiendo que esto será un proyecto abierto que se tendrá que ir mejorando y al que se irán sumando muchos actores”.

El escritor puntualiza que no se puede fomentar la lectura por decreto. Precisó que no basta con tener libros baratos para que las y los mexicanos sean lectores, sino que tiene que ser un esfuerzo integral en el cual se involucren padres de familia y docentes que sepan inculcar verdaderamente la lectura sin imponerla.

“Se necesita establecer contacto con librerías, bibliotecas, escritores; todos los que formamos parte de la cultura de las letras. Yo, personalmente, estoy dispuesto a hacer cosas más que desinteresadas en este plan de la lectura y de intentar aportar lo que me corresponda”.

– ¿Qué clase de libros son pertinentes? Ahora más por la masa informe de los gustos juveniles. ¿Propondría editar a los clásicos?

– No. Creo que uno de los grandes errores que se han cometido en la pedagogía nacional es pensar que los jóvenes deben comenzar su aprendizaje literario con obras clave que no están en condiciones de apreciar. Yo mismo fui víctima de ese sistema: a los doce años nos dieron a leer el Lazarillo de Tormes y El Cantar del Mio Cid, y obviamente nos estrellamos con estas obras extraordinarias, pero que nosotros no estábamos capacitados para entender.

“Creo que es mucho más fácil invertir el procedimiento –añade Juan Villoro– y hacer que los niños o los jóvenes se acerquen a libros que tienen que ver con ellos, que les hablen de su propia realidad, que los pongan ante un espejo y les revelen cómo son ellos. Cuando te identificas con un libro, siendo niño o joven, entiendes que la literatura te incluye, que la literatura forma parte de tu vida y puedes, fácilmente después, entrar a libros ya más alejados de tu experiencia”.

Juan Villoro pone como ejemplo el caso de un niño que lee La peor señora del mundo, de Francisco Hinojosa, libro que le permitirá tener un disfrute y que posteriormente le permitirá establecer un contacto inmediato con ese libro, cuyo personaje principal le evocará otras personas que conoce y le favorecerá para tener una entrada importante, que después le dará las bases para leer otros libros, como los clásicos, que forman parte de otra época, y que son necesarios pero requieren cierta predisponibilidad.

“Lo que es muy importante es revelarle a los jóvenes que la literatura es necesaria y que la literatura lo incluye. Que no es una imposición, sino que tú formas parte de ella”, concluye Juan Villoro.

 

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