Sáb. Mar 21st, 2026

Reapertura manual de la Boca de Pascuales: una necesidad frente a escasez de agua dulce

Boca de Pascuales, en el municipio de Tecomán. (Foto de archivo)

La apertura manual de la Boca de Pascuales, en el municipio de Tecomán, no es una acción extraordinaria, sino una necesidad recurrente derivada de la escasez de agua dulce que debería llegar desde el río Armería, explicó Gil Fuentes, dirigente de los pescadores de la zona, quien detalló que, cada año, ante la falta de flujo suficiente hacia la desembocadura, esa área se cierra de forma natural por acción del mar, obligando a la comunidad a intervenir para evitar mayores daños.

Fuentes señaló que el agua del río, vital para mantener abierta la boca, es retenida en diversos puntos aguas arriba, como la presa de Madrid, que abastece el riego agrícola en Armería, y en canales como los de Flor de Coco y Periquillos, que distribuyen líquido hacia zonas como Las Fuentes y El Paraíso.

“Nos quitan toda el agua. Si el río fluyera libremente, la boca no se cerraría. Pero como no hay entrada de agua dulce, el mar la sella y puede reventar en cualquier punto de la laguna, lo que genera un riesgo”, explicó.

El cierre de la boca no solo representa un peligro ecológico por la acumulación de agua en el sistema lagunar, sino que también afecta gravemente la actividad pesquera, dificultando la entrada y salida de lanchas al mar. En algunos casos, los paredones naturales que se forman son tan altos que las embarcaciones no pueden cruzar sin sufrir daños.

“Los pescadores dejan de salir a trabajar porque las lanchas están pesadas y no es seguro. Abrir la boca significa también reactivar la economía local”, añadió Fuentes.

Aunque en ocasiones el Ayuntamiento de Armería ha apoyado con maquinaria para realizar la reapertura, en muchas otras, por falta de recursos o disponibilidad, la comunidad se ve obligada a actuar por cuenta propia, ya sea mediante cooperación económica o con trabajo físico directo.

Esa intervención, realizada anualmente, seguirá siendo necesaria mientras no se garantice un flujo constante de agua desde el río Armería. “Si nos dejaran pasar el agua de Madrid o de Flor de Coco, esto no pasaría. Pero como siempre nos la retienen para el riego, el mar se encarga de cerrar lo que no se mantiene vivo con agua”, concluyó Fuentes.

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