El Tribunal Supremo de Estados Unidos dio luz verde a la reactivación de redadas migratorias en California, que podrían basarse en raza, idioma o empleo, decisión que provocó preocupación por posibles prácticas de perfilamiento racial.
La jueza Sonia Sotomayor expresó en su disenso que “no deberíamos vivir en un país donde el Gobierno puede detener a cualquiera que parezca latino, hable español y trabaje en un empleo mal remunerado”. Por su parte, el gobernador de California, Gavin Newsom, calificó la medida como una amenaza a las comunidades latinas y las familias inocentes.
Organizaciones civiles como ACLU y Human Rights Watch denunciaron que la resolución “normaliza el perfilamiento racial” y expone a millones de inmigrantes y ciudadanos de origen latino a detenciones sin garantías, mientras que alcaldes y autoridades locales prometieron resistir la implementación de políticas discriminatorias.
El fallo del Supremo se da en un contexto de expansión de los operativos antimigrantes impulsados por el Gobierno de Donald Trump hacia ciudades como Chicago y Boston, reavivando el pulso histórico entre autoridades federales y locales sobre la política migratoria.

