Una revisión a los presupuestos de egresos 2025 de los municipios de Colima y Villa de Álvarez revela que ninguno de los 2 ayuntamientos contempla un fondo específico para la atención de desastres naturales, a pesar de afectaciones recurrentes que ambos municipios enfrentan por lluvias, deslaves e inundaciones.
En el caso del Ayuntamiento de Colima, el documento oficial del presupuesto de egresos 2025 establece que los subejercicios presupuestales, excedentes, ahorros, economías o ingresos extraordinarios deberán aplicarse preferentemente a la amortización anticipada de la deuda pública, pago de Adefas, pasivos circulantes y otras obligaciones financieras, entre los que se incluye también aportaciones para un fondo para la atención de desastres naturales y pensiones, pero sin establecer una partida específica para ello.
El texto señala: “Los subejercicios presupuestales, excedentes, ahorros, economías o ingresos extraordinarios se aplicarán preferentemente a la amortización anticipada de la deuda pública (…) y otras obligaciones (…) y en segundo término, al pago de sentencias definitivas, la aportación a fondos para la atención de desastres naturales y de pensiones”.
Asimismo, el presupuesto autoriza que los ingresos excedentes derivados de recursos de libre disposición puedan destinarse a gasto corriente hasta en un 85%, siempre que el municipio mantenga un nivel de endeudamiento sostenible conforme a la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios.
En cuanto al presupuesto asignado a la Dirección de la Unidad Municipal de Protección Civil de Colima, el monto asciende a 2 millones 659 mil 371 pesos, cifra que representa menos del 1% del presupuesto municipal total y que se orienta principalmente a operación y nómina, sin prever una reserva financiera para contingencias.
En el caso de Villa de Álvarez, su presupuesto de egresos para 2025 tampoco incluye una partida específica destinada a desastres naturales, limitándose a las funciones ordinarias de Protección Civil y emergencias, lo que deja en incertidumbre la capacidad de respuesta ante eventualidades como tormentas tropicales, sismos o incendios forestales.

