Luis Rubiales, ex presidente de la RFEF, afirmó que fue presionado por el Gobierno para presentar su dimisión tras el incidente con Jenni Hermoso, bajo la advertencia de que su equipo sería destituido si no renunciaba. Las declaraciones ocurrieron durante la presentación de su libro Matar a Rubiales.
El exdirectivo señaló que, en los días posteriores al triunfo de España en el Mundial femenino, recibió mensajes en los que se le pedía dejar el cargo antes de las 9 de la mañana de un lunes para evitar la salida de su personal. También criticó al presidente Pedro Sánchez por no expresarle directamente su postura durante la visita del equipo campeón a Moncloa, y cuestionó distintas políticas impulsadas por el Gobierno.
Rubiales, condenado por agresión sexual por el beso a la jugadora Jennifer Hermoso y a la espera de resolución del recurso en el Tribunal Supremo, reiteró que mantendrá su versión de que la acción fue consentida. Aseguró que ha pedido perdón por su comportamiento, pero negó haber cometido delito, y acusó presiones sobre el proceso judicial, al tiempo que expresó su confianza en que la justicia actúe con independencia.
El exdirigente también criticó la salida de Andreu Camps de la RFEF, el desarrollo de la organización del Mundial 2030 y su relación con Javier Tebas y Rafael Louzán, a quienes cuestionó por su actuación y declaraciones públicas. Rubiales sostuvo que su libro expone su gestión y su versión de los hechos ocurridos tras la Final del Mundial femenino de 2023.

