Una movilización diversa y con múltiples causas recorrió este sábado 15 de noviembre las calles de la capital colimense. Jóvenes identificados como parte de la Generación Z, colectivos del movimiento del sombrero -surgido tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo-; ecologistas, defensores del agua y ciudadanos que dijeron marchar “por un mejor país”, avanzaron vestidos de blanco y portando banderas de México.
La manifestación inició en el jardín Núñez y concluyó en el jardín Libertad, frente al Palacio de Gobierno, donde fueron colocadas pancartas y se gritaron consignas dirigidas a los gobiernos federal y estatal. Hasta ese punto, la movilización se mantuvo en un tono pacífico.
Sin embargo, minutos después irrumpió un grupo identificado como “Bloque negro”, el cual leyó un posicionamiento donde calificó a Colima y a México como “narcoestados”. Acto seguido, comenzaron hechos de iconoclasia: derribaron la puerta temporal del Palacio de Gobierno, rompieron barreras colocadas como refuerzo y arrancaron algunas ventanas del edificio histórico. También quemaron parte de la estructura colocada en los accesos y quebraron vidrios de los ventanales arrojándoles piedras.
Elementos antimotines se desplegaron para contener la agresión. Apagaron el fuego e hicieron uso de gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, generando momentos de tensión en el centro de la ciudad.
La convocatoria original, difundida principalmente por la Generación Z Colima, llamaba a una marcha pacífica para “levantar la voz contra la violencia, la impunidad, la sequía, la falta de medicinas y el olvido”.
En paralelo, a nivel nacional, la llamada Generación Z -jóvenes nacidos entre mediados de los 90 y principios de 2010- convocó marchas en distintos estados bajo el lema “One Peace”, planteadas como una expresión de inconformidad hacia las políticas del Gobierno federal y como una demanda de unidad, libertad de expresión y participación ciudadana.
Con información de Mario Rodríguez

