El uso excesivo de pirotecnia en el municipio de Armería debe ser analizado con mayor sensibilidad social, advirtió el psicólogo Lorenzo Montejano, quien señaló que esa práctica genera afectaciones emocionales severas en personas en situación de vulnerabilidad, particularmente en quienes se encuentran dentro del espectro autista, además de provocar altos niveles de estrés y sufrimiento en los animales.
El especialista consideró que restringir o incluso prohibir la pirotecnia no debe interpretarse como una medida exagerada, sino como una acción basada en el respeto, la inclusión y el cuidado de la salud emocional, al reconocer que no todas las personas procesan los estímulos sensoriales de la misma manera.
Explicó que los ruidos fuertes e impredecibles de los fuegos artificiales pueden provocar sobrecarga sensorial, ansiedad extrema y crisis emocionales en personas con autismo, cuyos efectos no se limitan al momento del estallido, sino que pueden prolongarse durante horas o días. En ese sentido, subrayó que una celebración no debería implicar el sufrimiento de otros sectores de la población.
Montejano también destacó el impacto negativo de la pirotecnia en los animales, especialmente en los perros, cuyo sentido del oído es considerablemente más sensible que el humano. Cada detonación, dijo, es percibida como una amenaza, lo que desencadena episodios de pánico, intentos de huida, lesiones, extravíos e incluso la muerte de algunas mascotas.
Ante ese escenario, el psicólogo propuso optar por alternativas seguras y silenciosas para las celebraciones, como espectáculos de luces, actividades culturales, expresiones artísticas, música y el uso de tecnología, que permiten conservar el ambiente festivo sin generar daños.
Finalmente, enfatizó que proteger la salud emocional de las personas con autismo y garantizar el bienestar animal no es una opción, sino una responsabilidad ética, al asegurar que una sociedad que decide no causar daño es una sociedad que avanza hacia una convivencia más humana e incluyente.

