El Congreso de Paraguay dio el primer paso para reformar la ley de pensiones del sector público, en medio del receso parlamentario, una iniciativa planteada por el presidente del país, Santiago Peña, y que diversos gremios de trabajadores rechazaron esta misma jornada en las calles.
La reforma, que establece una edad mínima de retiro ordinario de 57 años para los trabajadores del sector público, salió adelante en una sesión extraordinaria en la Cámara de Diputados con 41 votos a favor, la mayoría de los legisladores del gobernante Partido Colorado.
Los diputados de la oposición abandonaron la discusión después de pedir que fuera pospuesta, un extremo que el oficialismo negó.
Con la media sanción, el proyecto pasó a la Cámara de Senadores, donde continuará el trámite.
El proyecto establece un “requisito mínimo de retiro” ordinario a los 57 años con un aporte de al menos 25 años, así como una jubilación extraordinaria a los 55 años, con un aporte mínimo de 30 años, para los sectores del magisterio nacional, docentes universitarios y magistrados judiciales, detalló en el debate la diputada colorada Cristina Villalba.
Para el caso de los policías y militares, explicó la diputada, el retiro será a una edad mínima 57 años y con 25 años de aportes.
El magisterio nacional, los docentes universitarios, militares y policías no requerían una edad mínima de jubilación.
La reforma también elevó del 3 al 5% el aporte del Estado a la “caja fiscal”, como se le conoce en el país al sistema de jubilaciones del sector público.
El Ejecutivo de Santiago Peña defiende la reforma de la caja fiscal al señalar un déficit financiero que en 2025 alcanzó los 380 millones de dólares, cerca del 0.8 del Producto Interno Bruto (PIB) paraguayo.

