La ONU alertó este martes del aumento de tensiones y enfrentamientos armados en muchas partes de Sudán del Sur durante las últimas semanas y pidió frenar el riesgo de guerra en medio de un enorme brote de cólera y de recortes en las misiones humanitarias.
“Hemos sido testigos de una aguda escalada de la violencia, especialmente en (el estado de) Jonglei, con enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno y la oposición. Ambas partes afirman actuar en defensa propia, al tiempo que se preparan para la posibilidad de hostilidades a gran escala”, criticó el secretario general adjunto para Operaciones de Paz de Naciones Unidas, Jean-Pierre Lacroix, ante el Consejo de Seguridad.
Según fuentes gubernamentales, más de 280 mil personas han sido desplazadas por los combates en el estado de Jonglei, el más grande de Sudán del Sur, situado al este del país.
Sudán del Sur también vive el peor brote de cólera del país, con casi 100 mil brotes notificados desde septiembre de 2024 y el resurgimiento de casos en Jonglei.
Además, decenas de barcazas humanitarias, centros sanitarios y de nutrición han sufrido saqueos y ataques en las últimas semanas.
“Sudán del Sur sigue siendo uno de los lugares más peligrosos para los trabajadores humanitarios”, declaró Lacroix.
Entre 2024 y 2025 se registraron más de 600 ataques contra personal e instalaciones humanitarias.
“Estos incidentes suscitan graves preocupaciones sobre la reducción del espacio humanitario en un momento en que más de 10 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, incluidos 7,5 millones que se enfrentan a la inseguridad alimentaria y más de 1.3 millones de retornados y refugiados de Sudán”, aseguró Lacroix.
Médicos Sin Fronteras (MSF) suspendió la semana pasada sus operaciones en Akobo, ciudad en Jonglei y cerca de la frontera con Etiopía, después de que su sede fuera atacada, al tiempo que denunció que los combates hacen que sea “imposible” brindar ayuda a los miles de civiles afectados por la violencia.
“Insto a este Consejo a enviar un mensaje claro y unido: los ataques a instalaciones sanitarias, personal médico y humanitario, infraestructuras y bienes son inaceptables. Las partes deben comprometerse a garantizar un acceso humanitario sostenido, predecible y seguro en todo el país”, aseveró el funcionario de Naciones Unidas.
Lacroix también instó al Consejo a que la misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS), que está a punto de completar recortes, se financie “de acuerdo con la escala de las necesidades para que la asistencia vital esencial pueda continuar”.
Sudán del Sur, el país más joven del Mundo, se independizó de Sudán en 2011 y, en 2013 estalló una guerra entre el Gobierno y la oposición armada que dejó un saldo de 400 mil muertos.
Esa guerra culminó en 2018 con la firma de un acuerdo de paz, cuyos términos nunca llegaron a aplicarse del todo. Ahora la violencia armada entre las partes ha resurgido ante la imposibilidad de llevar a cabo la transición política.

