Un total de 1,600 personas permanecían evacuadas de sus casas en el valle del Garona, en el suroeste de Francia, a causa de unas inundaciones que afectan también a otras zonas del oeste del país, en particular en torno a la ciudad de Angers en el valle del Loira, más al norte.
La ministra francesa de la Transición Ecológica, Monique Barbut, que dio esas cifras durante la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, destacó que Francia vive “una conjunción de acontecimientos climáticos inéditos” y señaló que el nivel de humedad del suelo “no se había dado desde 1959”.
Barbut recordó que este martes había 4 departamentos en alerta roja -la más elevada- por inundaciones (Gironda, Lot y Garona, Charente Marítimo y Maine y Loira), así como otros 11 en alerta naranja (9 también por inundaciones y 2 en los Alpes por avalanchas).
Los mayores problemas estaban en la cuenca baja del Garona, entre las ciudades de Angers y Burdeos, donde el río había cubierto hasta varios cientos de metros en torno a su lecho.
Más al norte, en la ciudad de Angers, los diversos frentes que han dejado precipitaciones desde el día 10 han subido el nivel del río Loira, que se espera alcance los 6 metros, con lo que el organismo oficial de vigilancia de las crecidas Vigicrues anticipó desbordamientos. Además, se prevé que el nivel siga subiendo.
Según las primeras estimaciones iniciales de las aseguradoras, el costo de los daños causados por la borrasca Nils en Francia podría rondar los mil millones de euros.

