El Congreso de Argentina dio este jueves (26) su ratificación definitiva al tratado de libre comercio firmado en enero pasado entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), acuerdo que también fue aprobado en esta misma jornada por Uruguay.
El Senado argentino aprobó el proyecto de ratificación por 69 votos a favor y 3 en contra.
El pacto entre la UE y el bloque fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay ya había recibido el visto bueno de la Cámara de Diputados de Argentina el pasado 12 de febrero, con 203 votos a favor, 42 en contra y 4 abstenciones.
Un acuerdo amplio
Negociado durante 25 años por la UE y el mayor bloque suramericano, el pacto crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo: un mercado integrado por unos 700 millones de personas y con un peso del 30% del PBI mundial y del 35% del comercio global, de acuerdo a datos de los Veintisiete.
El acuerdo reglamenta el comercio de todo tipo de bienes y servicios.
Sobre los bienes agrícolas -en los que los suramericanos son altamente competitivos- será liberado el 99% de los intercambios, con la eliminación inmediata -una vez que entre en vigor el pacto- de aranceles para numerosos productos del Mercosur.
El bloque suramericano, a su vez, abre su mercado a los bienes industriales de la UE, una concesión que algunos senadores opositores plantearon que será dañina para ciertos sectores manufactureros argentinos que no están en condiciones de competir con los europeos.
“No vamos a oponernos a un tema que es de trabajo de mucho tiempo, pero hay que trabajar mucho en corregir las asimetrías que tenemos, en primer lugar, con Brasil. Y también con la UE. Los medicamentos van a valer 30% más con este tratado, afirmó durante el debate José Mayans, jefe del bloque de senadores peronistas.
La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, rechazó ese argumento al asegurar que en la negociación del pacto se “resolvió la mayoría de las asimetrías”.
“Y en las otras asimetrías fijamos tiempos, justamente, para ponernos en la dirección necesaria de productividad y capacidad en los años como para poder lograr que, cuando comience, Argentina esté preparada. Lo mismo le pasa a Europa, que es proteccionista y también ha puesto tiempos para abrir determinados mercados”, alegó.

