La convivencia entre automovilistas, ciclistas y peatones en el municipio de Tecomán sigue siendo frágil. Para Jorge López Palacios, fundador del colectivo Iguanas Bike, el problema no se resolverá únicamente con pintura en el pavimento, sino con un cambio profundo en la cultura vial.
“La cultura vial no se construye de la noche a la mañana, pues lleva tiempo”, afirmó, al señalar que el respeto en las calles debe convertirse en una práctica cotidiana y no en una excepción.
El activista explicó que incluso ciudades con sistemas de movilidad consolidados continúan enfrentando conflictos entre distintos usuarios de la vía. Mencionó como ejemplo a Guadalajara y hasta París, Francia, donde la bicicleta forma parte esencial del transporte urbano, pero la convivencia aún presenta desafíos. “Si en ciudades que ya tienen infraestructura avanzada siguen teniendo problemas, imagínate nosotros que apenas estamos empezando”, expresó.
En Tecomán, dijo, los avances son todavía incipientes. Se han delimitado algunos espacios con pintura en ciertas calles, pero reconoció que se trata apenas de un primer paso y que el alcance depende de la disponibilidad de materiales y tiempos. “Estamos empezando con un par de cuadras nada más, pero la intención es continuar”, puntualizó.
López Palacios reconoció que cualquier transformación implica ajustes, incluso en los tiempos de traslado o en la dinámica diaria de quienes conducen. Sin embargo, insistió en que el costo de no hacer nada es mayor: accidentes, riesgos y una ciudad menos habitable.
Finalmente, llamó a la ciudadanía a entender que la movilidad es una responsabilidad compartida. “El respeto salva vidas”, resumió, subrayando que la seguridad vial no depende solo de infraestructura, sino de la conciencia colectiva.

