Jue. Mar 19th, 2026

COLUMNA: Cotidianas

Por Redacción Mar18,2026

Barbecho

Por Jorge Vega

Ahora no es muy popular, pero desde la época prehispánica se aplicaba en las parcelas la técnica agrícola de roza, tumba y quema. Primero cortaban la vegetación con machetes; luego tumbaban los arbustos más grandes, recuperando la madera y dejando secar la maleza. Después le prendían fuego y dejaban que las cenizas fertilizaran el suelo.

De niño me tocó ver ese proceso. Me gustaba el silencio de los hombres, su concentración en el trabajo y cómo días después araban la tierra, la volteaban, decían, antes de comenzar la siembra, generalmente de maíz y frijol, al mismo tiempo. Eran hombres, sobre todo mi abuelo materno, que sabían cuándo dejar que la tierra descansara. Le decían a eso barbecho (esa palabra siempre me gustó por su sonido).

Pienso en eso ahora que veo la velocidad con la que se nos está desmoronando el mundo que creíamos sólido, al menos hasta el año dos mil. Es como si alguna fuerza estuviera limpiando el terreno para sembrar nuevas semillas. Otras, más verdaderas. Como si entre todos estuviéramos cortando la hierba, las enredaderas, tumbando los arbustos y quemando todas esas ideas torcidas, esos prejuicios que nos dieron a beber desde la infancia.

Como aquellos hombres de silencios, de ahora en adelante habrá que cuidar la nueva siembra, escardar, limpiar hasta que la milpa crezca alta y quienes sobrevivan entonces puedan contar nuevas historias alrededor del fuego, historias que nos lleven de regreso a la fuente.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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