El Ejército iraní calificó el ataque de Estados Unidos e Israel contra unas refinerías de gas en el sur del país persa como “un crimen de guerra” y advirtió que “no quedará impune”, además de amenazar con atacar “infraestructura enemiga que antes se consideraba segura”.
Así lo indicó la agencia de noticias Fars, citando a “fuentes relacionadas con el Ejército iraní”.
La misma fuente añadió que, con esos ataques, “el péndulo de la guerra” cambiará, “pasando de batallas limitadas a una guerra económica a gran escala”.
“A partir de esta noche, las demás líneas rojas han cambiado. Si el enemigo pensó que con estos ataques podría aumentar la presión sobre Irán para que cediera, se equivocó fatalmente en sus cálculos, pues esta acción le ha dado a Irán una baza crucial: la reciprocidad”, advirtió.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC, por sus siglas en inglés) lanzó un nuevo aviso para que se alejen de instalaciones petroleras en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar, y advirtió que “se han convertido en blancos legítimos y serán atacados en las próximas horas”, según informó la agencia de noticias Tasnim, vinculada al IRGC.
Según la misma fuente, entre los blancos que amenazó la Guardia Revolucionaria iraní con atacar “en las próximas horas” figuran el complejo petroquímico de Jebel en Arabia Saudí, la refinería Samref en Arabia Saudí, el complejo petroquímico y la empresa Messaieed Holding en Qatar, así como la refinería y plantas industriales de Ras Laffan en Catar.

