La policía detuvo a 63 personas por los disturbios registrados en Bruselas tras la Final de la Copa de Bélgica disputada en el Estadio Rey Balduino de la capital y que se saldó con victoria del Brujas contra el Anderlecht (2-1), informó la policía.
Los servicios de emergencias tuvieron que asistir a 80 personas, 9 de las cuales tuvieron que ser trasladadas a centros médicos, en una ola de violencia después de que aficionados del Brujas atacaron comercios en las zonas de Molenbeek–Saint-Jean y Jette de la capital.
Las imágenes que han circulado en las redes sociales como X, TikTok, Facebook y Snapchat muestran escenas particularmente violentas, con enmascarados ocasionando destrozos en escaparates y mobiliario urbano y radicales que también golpean a vecinos y transeúntes.
Los aficionados -que se suponen del Brujas porque lucían logotipos del equipo y hablaban en neerlandés- también destrozaron vagones de metro y se enzarzaron en peleas con jóvenes del barrio de Molenbeek, que también agredieron con dureza a algunos aficionados que quedaron aislados del grupo principal de unos 150 violentos.
Tras el partido, en el que el Brujas se hizo con la victoria gracias a un doblete del delantero belga Romeo Vermant, se siguieron registrando incidentes violentos y la policía tuvo que intervenir hasta altas horas de la madrugada.
El alcalde de la comuna de Anderlecht, el socialista Fabrice Cumps, informó de que alrededor de las 11 de la noche un aficionado del Brujas resultó herido de bala en una pierna en las inmediaciones de la estación del Midi.
La foto conmovedora
Entre las instantáneas y vídeos de los incidentes, ha conmovido especialmente una secuencia que se ha hecho viral, difundida por el diputado regional socialista Jamal Ikazban.
En ella se aprecia a 2 mujeres con velo musulmán socorriendo a un aficionado blanco del Brujas aparentemente herido y, según testigos, implicado en los disturbios en Molenbeek, la comuna bruselense con mayor población árabe. Una de ellas le sujeta por un brazo, la otra le sostiene la cabeza y le ofrece agua, mientras se ve pasar a la policía.
Según declaraciones de un portavoz policial a la televisión local BX1, se produjeron también enfrentamientos con la policía y entre seguidores de los 2 equipos, pues “los aficionados del Brujas buscaban confrontación con los aficionados del Anderlecht”.
La policía intervino durante toda la noche y el saldo es de 61 detenciones administrativas y 2 detenciones judiciales.
“Todas darán lugar a un informe policial. Algunos agentes resultaron levemente heridos”, añadió la policía de Bruselas Capital/Ixelles.
El Brujas condenó “enérgicamente” los incidentes y se prestó a cooperar para identificar a los violentos.
“El futbol no puede ser una tapadera para la violencia”, trasladó a la agencia Belga un portavoz del club flamenco, que agregó que el Brujas “colaborará con la policía para identificar a las personas implicadas”.
También el alcalde de la ciudad de Bruselas, el socialista Philippe Close, criticó los disturbios y subrayó el carácter racista del episodio violento.
“Condeno con la mayor firmeza las violencias racistas cometidas por ciertos aficionados del Brujas. Son actos inaceptables e intolerables. Agradezco a las fuerzas del orden su rápida intervención”, dijo el alcalde de la capital.
Close pidió que los implicados sean excluidos de los estadios y juzgados y reivindicó que Bruselas es “una ciudad abierta y orgullosa de su diversidad”.
Los ecologistas flamencos de Groen han pedido que la asociación que agrupa a los clubes de la primera división, la Pro League, comparezca en el Parlamento Federal para abordar la “violencia racista generada por hooligans de extrema derecha”.
“No se trata de simples hinchas del Brujas que cometieron desmanes en Molenbeek. Es un grupo de extrema derecha bien conocido que organizó una cacería racista en barrios situados a kilómetros del estadio”, dijo en redes sociales la copresidenta del grupo ecologista francófono Ecolo, Marie Lecocq.

