Varios cientos de miles de libaneses están llamados a votar en las elecciones municipales en el sur del país, las primeras desde que la guerra con Israel devastara buena parte de la región y donde al mediodía la participación roza apenas el 25%, según datos oficiales.
Esos comicios son considerados una suerte de referéndum para el grupo terrorista chií Hizbulá, la formación más fuerte en esas zonas junto a su aliado de mismo signo Amal y cuyas banderas, bufandas y otra parafernalia portan muchos de los votantes en la ciudad de Nabatieh, una de las más importantes de la región.
“Esta no es la primera vez que voto, pero estas elecciones son las más importantes para mi. Gente que conozco, primos, amigos y todo lo que poseemos votaron con sangre (durante la guerra), les aseguraremos que estamos en el mismo camino”, dijo a EFE una votante en uno de los colegios de Nabatieh.
Baja participación
Se refiere a sus seres queridos que perdieron la vida durante el conflicto finalizado hace seis meses y a las casas que quedaron devastadas, como la que ella perdió junto a un comercio durante los bombardeos israelíes contra los suburbios capitalinos, donde reside actualmente.
“Le dijimos al Saíd (señor) Hasán (Nasrala, asesinado líder de Hizbulá) que estamos en el camino y vinimos a confirmarlo y a votar con tinta, igual que ellos votaron con su sangre antes que nosotros”, defiende la mujer.
El sucesor de Nasrala, Naim Qassem, llamó a la población del sur del país a votar de forma masiva para asegurar una victoria “rotunda”, después de que Israel bombardeara varias áreas en un mensaje para amedrentar a los votantes y sin que hasta el momento se hayan materializado los miedos a más ataques durante la jornada electoral.
En los colegios de Nabatieh, adonde están asignados no solo los vecinos de la propia ciudad sino también los de otras poblaciones fronterizas más devastadas, la afluencia es considerable este mediodía y los interventores creen que la participación es similar a la de citas anteriores.
Varios mantienen que las cifras suelen subir por la tarde, a medida que los centros van actualizando los datos reportados a la sala de control del Ministerio de Interior y la gente acude a votar con más asiduidad.
Según los últimos datos oficiales, la participación oscila desde la más baja registrada en el distrito de Bin Jbeil, del 19%, a la más alta en Jezzine, del 33%.
“Esperamos a después de la hora del rezo para que venga más gente, entonces habrán comido, dormido, rezado y descansado. Debería ser más ajetreado desde ahora hasta las 7 de la tarde”, la hora prevista para el cierre de los colegios a las 4 de la tarde, explica a EFE el votante Mohammad Saeed Yousef Kamal.
Marcadas por el conflicto
Para él, tomar parte en esos comicios lleva implícitas 2 cosas: una el cumplimiento de su deber nacional, pese a “la destrucción, dificultades y desplazamiento” sufrido el pasado año, y la otra el lanzamiento de un mensaje de resiliencia ante Israel.
Para la votante Sarah Sabbah, la cita electoral también está muy marcada por el conflicto, que dejó zonas de Nabatieh destruidas y la convirtió en una ciudad fantasma durante más de 2 meses. Sin embargo, en su caso, la papeleta busca el cambio para no tener que volver a pasar por lo mismo.
“En mi opinión, ahora de verdad necesitamos un cambio, no queremos que cosas como la guerra se repitan; y para que pueda haber unidad en el Líbano y construir una nación (…) Necesitamos electricidad, agua y, por ejemplo, arreglar las calles y quitar toda esta destrucción”, sentencia.
Más de un tercio de los ayuntamientos de la región no han tenido que votar, pues solo se presentó una lista candidata por ellos y fueron declarados como ganadores de forma directa, en la mitad de los casos para Hizbulá y la otra mitad para Amal.
“No hay una sola persona que no estuviese afectada por la guerra de cerca o de lejos y yo personalmente lo estuve de cerca. Así que es importante para mí votar y que haya cambio”, concluyó la joven.

