¿Lo desecho o lo aprovecho? Cómo transformar un residuo en ingrediente cosmético
Por Doctor Néstor Mendoza Muñoz
No hay duda de que debemos hacer algo para reducir nuestro impacto ambiental. Tanto las personas como las empresas deben hacer una mejor gestión de sus recursos y evitar el desperdicio. Y ahora resulta que es posible lograr este cambio incluso usando los productos cosméticos de uso diario.
Si bien no hay un número específico, se sabe que en México se generan toneladas de residuos agroindustriales; de acuerdo con el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C. (CIATEJ), el volumen de residuos agroindustriales puede representar cerca del 40% del volumen de la fuente; es decir, esta cifra representa los residuos generados durante el proceso de post cosecha y transformación. De particular interés son los residuos generados a partir del procesamiento de cereales, raíces y tubérculos, plantas oleaginosas, frutas y verduras, ya que son fuente de metabolitos que pueden ser aprovechados para extraer o biotransformar ingredientes de alto valor en otras industrias.
Desde el inicio de los tiempos, la humanidad ha hecho uso de especies vegetales para su beneficio médico y decorativo, por ejemplo, se sabe que los antiguos egipcios utilizaban el extracto de henna y la corteza de la nuez como colorantes para el cabello, además usaban el extracto de aloe vera para beneficio de su piel. Hoy en día, el uso de extractos botánicos en el ámbito cosmético está ampliamente difundido; cada año se introducen en el mercado nuevos extractos o mezclas de ellos con evidencia de eficacia cosmética, basta con revisar la etiqueta de cualquier producto cosmético para darnos cuenta de la gran cantidad de variedades vegetales que son utilizadas para ese fin.
No solo son los extractos botánicos, también están presentes biopolímeros de origen vegetal y animal que son en su mayoría obtenidos mediante un enfoque de química verde. Por otro lado, existen algunos ingredientes activos cosméticos que son obtenidos mediante la pertinente transformación química o bioquímica de fuentes primarias vegetales, estos productos son también llamados como derivados de origen natural.
Pero, ¿qué tiene que ver todo lo anterior con el aprovechamiento de los residuos agroindustriales?, bueno, pues en principio, algunos de los ingredientes activos cosméticos pueden tener como origen directo el residuo agroindustrial o bien ser biotransformados para obtenerlos, y con ello contribuir al uso eficiente de los recursos, en un modelo que también se conoce como economía circular, el cual es un modo de producción y consumo que garantiza un crecimiento sostenible promoviendo entre otras cosas el aprovechamiento de los residuos, reciclándolos o dándoles una nueva vida para convertirlos en nuevos productos.
En la actualidad existen casos del uso de residuos agroindustriales como fuente de activos cosméticos. La papaína, por ejemplo, la cual es una enzima que degrada proteínas (proteolítica) que se encuentra presente en el látex de la cáscara de papaya verde (Carica papaya), cuya obtención puede venir de frutos inmaduros con deformaciones o lento crecimiento, que en su caso serían desechados por no cumplir las características de calidad a la vista como fruto de valor comercial; sin embargo, en el área cosmética su uso ha sido extendido en productos de exfoliación y de acción antienvejecimiento.
En otro caso, un poco más complejo, algunos investigadores han utilizado el desecho de la uva, generado en la producción del vino, para obtener compuestos antioxidantes y prebióticos con potencial utilidad en productos de cuidado de la piel; si bien es posible la obtención de estos compuestos mediante extracción con disolventes, una de las innovaciones más relevantes es el uso de la fermentación para incrementar la complejidad de los compuestos o bien para aumentar la capacidad de extracción.
La fermentación de extractos vegetales en estado líquido y la fermentación en estado sólido directamente desde el desecho agroindustrial son estrategias que son utilizadas por empresas proveedoras de activos cosméticos, esto con el fin de dar un alto valor a los desechos agroindustriales. Este puede ser un camino bastante interesante para revalorizar desechos agroindustriales generados en la región, siendo que Colima tiene el potencial para el aprovechamiento de los residuos generados por los cultivos de limón, coco, papaya, arándano, entre otros.
Este tipo de proyectos empiezan a generarse dentro de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Colima de manera particular en el programa de Maestría en Ingeniería Química Ambiental, con el fin de aportar al desarrollo sostenible y el mejor aprovechamiento de nuestros recursos; el objetivo es dar valor agregado a desechos agroindustriales producidos en la región, generando y evaluando ingredientes activos con potencial actividad antioxidante y despigmentante que pueda aplicarse en la industria cosmética o incluso alimentaria, para el caso del primer grupo.
El futuro es prometedor si enfocamos nuestro consumo de manera responsable bajo un esquema de economía circular.
*Profesor e Investigador de Tiempo Completo de la Facultad de Ciencias Químicas, participante en los programas de Doctorado en Ciencias Químicas y Maestría en Ingeniería Química Ambiental, líder del Laboratorio de Innovación en Sistemas Farmacéuticos.
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Trends in biopolymer science applied to cosmetics
https://doi.org/10.1111/ics.12880
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