El estrés se ha consolidado como uno de los principales problemas de salud emocional en la sociedad actual, no solo en Tecomán, sino a nivel nacional e incluso global, advirtió Sonia Alexandra Infante Campos, directora del Instituto Tecomense de las Mujeres, al señalar que el uso excesivo de dispositivos electrónicos y la carencia de una comunicación asertiva se encuentran entre las causas más recurrentes de ese padecimiento.
“Actualmente tenemos un índice alto de estrés en la población. Leyendo e investigando te das cuenta que está relacionado con el uso de la tecnología. Aunque nos conecta con personas lejanas, también nos aísla de quienes están cerca”, explicó la funcionaria.
Infante Campos señaló que el uso constante de celulares, tabletas y otros aparatos digitales ha generado una desconexión emocional entre las personas, especialmente en los entornos familiares, lo que impide una convivencia saludable y limita el desarrollo de una comunicación efectiva. Ese distanciamiento, agregó, puede desembocar en sensaciones de ansiedad, frustración y soledad que, si no se atienden adecuadamente, evolucionan en altos niveles de estrés.
“El problema afecta todos los sectores: en casa, en el trabajo, en la escuela, en la familia. Nos estamos aislando y eso impide que se genere una comunicación de calidad”, subrayó.
Desde el Instituto Tecomense de las Mujeres, destacó, se impulsan talleres de manejo emocional con enfoque preventivo, en los que se invita a la ciudadanía a identificar las fuentes de estrés y a centrar su atención en lo que sí está bajo su control. “Hay que cambiar la manera en la que vemos las cosas. No quedarnos en la queja o en lo negativo, sino preguntarnos: ‘¿qué está en mis manos para cambiar esta situación?’ Eso te permite ver el problema desde otra perspectiva”, afirmó la directora.
Como parte de las recomendaciones, Infante Campos hizo un llamado a reforzar los vínculos personales, promover la empatía y reducir el tiempo frente a pantallas, como medidas concretas para mejorar el bienestar emocional.
Dijo finalmente que el estrés ha aumentado significativamente en los últimos 5 años, particularmente entre mujeres jóvenes y adultos en edad laboral, lo que convierte en un tema de salud pública que requiere atención transversal desde los ámbitos educativo, laboral y social.

