La comisaria de la playa de Boca de Pascuales, en Tecomán, María del Rosario Vargas Sánchez, emitió una seria advertencia a la población sobre el riesgo de consumir “moyas” (crustáceos) que en esta temporada del año se observan con mayor frecuencia en la zona y que pueden provocar graves enfermedades.
La funcionaria explicó que, durante las lluvias y con la influencia de la luna llena, esos crustáceos salen de sus madrigueras en el río La Huerta para desplazarse hacia el mar y depositar miles de huevecillos, en un proceso similar al de las tortugas marinas. Sin embargo, aclaró que no son aptos para el consumo humano.
“Estos crustáceos viven entre la maleza y en áreas cercanas a drenajes, alimentándose de carroña y desechos. A menudo la gente los confunde con ‘moyos’ o ‘mulas de mar’ que sí son comestibles, pero se trata de otra especie. Consumirlos puede provocar diarrea y otras enfermedades graves”, enfatizó.
Además de la amenaza para la salud, Vargas Sánchez subrayó la vulnerabilidad de esa especie ante la acción humana. Señaló que algunas personas ingresan con vehículos a la playa, aplastándolos o recolectándolos en costales y cubetas para su consumo o venta.
La comisaria de Pascuales indicó que ha solicitado a las autoridades de seguridad, restringir el acceso vehicular en esta temporada para proteger a los ejemplares, pero la petición no ha sido atendida por la falta de personal y unidades. “Cerrar el acceso en estas horas no perjudicaría a nadie, pues no hay servicios activos en la playa. Sería una medida preventiva que ayudaría a conservar esta especie”, concluyó.

