El Consejo de Europa reconoció en Lisboa a la Iniciativa Deportes para los Refugiados, un proyecto que ha permitido a atletas desplazados competir bajo la bandera olímpica y paralímpica, con el Premio Norte-Sur 2024. La distinción, compartida con el diplomático español Miguel Ángel Moratinos, destaca el poder del deporte como una herramienta de inclusión, resiliencia y dignidad humana.
En la ceremonia, celebrada en el Parlamento luso, las vicepresidentas del Comité Olímpico y del Paralímpico Internacional, Nawal El Moutawakel y Leila Marques, acompañaron a las deportistas Cindy Ngamba y Zakia Khudadadi, primeras medallistas del equipo olímpico y paralímpico de refugiados en los Juegos de 2024.
“El deporte me atrapó y nunca me abandonó, incluso en los momentos de desesperación”, confesó Khudadadi, taekwondista afgana que simboliza el impacto transformador del deporte en quienes han debido huir de sus países.
La presidenta del Centro Norte-Sur del Consejo de Europa, Francesca Camilleri Vettiger, subrayó que esta iniciativa “ha colocado al deporte como una fuerza universal para la inclusión y la dignidad humana”.
El reconocimiento coincide con el trabajo de Moratinos, alto representante de la ONU para la Alianza de las Civilizaciones, premiado por su defensa del diálogo y la cooperación. Pero el verdadero mensaje del acto fue el del deporte como lenguaje común que une más allá de fronteras y conflictos.

