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COLUMNA: La semilla en el surco jurídico

Por Redacción Oct30,2025 #Opinión

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su importancia en la construcción de un verdadero Estado de Derecho

Por Roberto Rubisel Toscano Rivera*

La Organización de las Naciones Unidas (mejor conocida por sus siglas, ONU), es una de las organizaciones internacionales más influyentes y relevantes, en lo relativo a temas de preservación de la paz y seguridad internacional, especialmente tras su surgimiento posterior a la Segunda Guerra Mundial, siendo concebida como la autoridad máxima en la coordinación de las relaciones entre los Estados y en la prevención de conflictos armados.

A pesar de ello, la actuación de la ONU ha sido objeto de cuestionamientos, por el papel limitado que ha tenido en varios conflictos que pudieron evitarse con una intervención más firme. Dicha situación se agrava con la presencia de potencias como los Estados Unidos de América, cuya política exterior ha contravenido principios universales (como la no intervención y el respeto a la dignidad humana), sin que la ONU tome medidas efectivas, además de sentencias meramente declarativas. Ante la necesidad de fortalecer su legitimidad y actuación, la ONU ha tenido que tomar ciertas decisiones y diferentes medidas, entre ellas destacando la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también identificados como Objetivos Globales, fueron adoptados por la ONU desde el 2015 con la instauración de la “Agenda 2030”, esto con el objetivo de enfrentar los principales problemas sociales, económicos y ambientales, a partir de 17 objetivos que sirven como una guía a cumplir por los países para antes del año 2030. Entre estos 17 objetivos podemos mencionar (sin menoscabar la importancia de los demás), el fin de la pobreza; salud y bienestar; igualdad de género; reducción de las desigualdades; ciudades y comunidades sostenibles; paz, justicia e instituciones sólidas, entre otros más, los cuales tienen el objetivo de que sigamos prosperando como sociedad, tanto en lo local, como en lo internacional.

Es evidente que cada uno de los ODS se encuentra enfocado al mejoramiento de un campo en específico, pero en términos generales, el cumplimiento de cada uno de ellos es vital para el desarrollo de todos los ámbitos, como la legitimidad jurídica. Un concepto que muy posiblemente hayamos escuchado en algún punto, es el famoso “Estado de Derecho”, pero, ¿realmente sabemos qué es?

En términos muy generales, el Estado de Derecho hace alusión a un Estado, en el que sus personas, autoridades, instituciones y el mismo, se encuentran sujetos a la ley, sin hacer diferencias al respecto. Es decir, es un sistema el cual garantiza que nadie se encuentre por encima de las normas; consolida la vida democrática; limita la actuación arbitraria de las autoridades y, por supuesto, protege los derechos y libertades de todas las personas.

Si bien cada ODS es importante para efectos de lo anterior, uno de los que toma mayor relevancia en consolidar dicho Estado, es el ODS número 16, referente a la paz, justicia e instituciones sólidas. Este ODS, dentro de su contenido plasma la idea del Estado de Derecho y su gran valor en la consolidación de un desarrollo sostenible, pues además de la paz, la estabilidad y los derechos humanos, se requiere de una gobernabilidad cuya actividad de encuentre delimitada por lo establecido en las leyes.

Tristemente, es una realidad que en el mundo existe una fuerte situación de inseguridad y que malamente estamos acostumbrados la gran mayoría a pertenecer a un entorno violento, que inclusive en muchas ocasiones tiende a normalizarse o verse como un “mal necesario”. La violencia e inseguridad no son cosas que deben ser vistas como inevitables o superiores a nosotros, por el contrario, son situaciones que deben ser confrontadas y por las que tenemos que seguir luchando como sociedad para poder erradicar y conseguir la tan venerada paz.

Los ODS tienen como función el buscar disminuir los factores antes mencionados (violencia e inseguridad), al trabajar con los Estados y con la población en general, para la generación de soluciones ante dicha problemática. Estos objetivos son fundamentales, pero debemos de ser conscientes que no nos podemos quedar de brazos cruzados esperando a que alguien más resuelva nuestros problemas, es importante contar con una ciudadanía y con gobernantes que estemos constantemente informándonos y preparándonos para saber qué es lo que debemos de hacer y cómo podemos contribuir a la causa; es momento de dejar de mantenernos en una postura cómoda y simplemente quejarse, es hora de hacer una reflexión y cuestionarnos, ¿qué vamos a hacer?

*Estudiante del quinto semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima.

Esta columna forma parte del “Semillero de Formación de Jóvenes en Investigación Jurídica”, coordinado por el Doctor Amado Ceballos Valdovinos, profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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