Por José Alberto Enciso Reyes
Para Arminda Aberastury. Psicoanalista Argentina, precursora del psicoanálisis de niños y adolescentes.
“La adolescencia es entendida como una etapa en la que convergen una serie de cambios y reestructuraciones de la personalidad, constituida por características físicas, emocionales, mentales y sexuales; todas ellas expuestas a diferentes y múltiples clasificaciones de carácter cultural, religioso político, social y por supuesto familiar; donde se presentan procesos psicopatológicos que pudieran ser considerados como normales”
Especialistas en la materia señalan que la adolescencia es considerada como un periodo de vida entre los 10 y 19 años, el cual genera una determinante conmoción estructural en la vida del sujeto. “Un periodo del desarrollo neurobiológico, psicológico, sexual y social que supone un complicado trabajo de identificación y búsqueda de nuevas argumentaciones que reclama la edad adulta”
Sin embargo, de acuerdo con la revista médica británica The Lancet; “la etapa de la adolescencia va desde los 10 a los 24 años, lo que representa 5 años más que en el año 1975”. La doctora Susan Sawyer de la Universidad de Melbourne (Australia) Directora del Centro de Salud para Adolescentes del Royal Children’s Hospital. Menciona “aunque muchos privilegios legales para adultos comienzan a los 18 años, la adopción de roles y responsabilidades de adultos generalmente ocurre más tarde, los jóvenes de hoy no tienen independencia económica absoluta y retrasan la llegada de los hijos, con lo que el periodo de la adolescencia perdura más en el tiempo”.
Para Frank Furedi, Profesor Emérito de Sociología en la Universidad de Kent, Reino Unido. “Hemos infantilizado a los jóvenes y esto ha dado lugar a un número creciente de hombres y mujeres que se acercan a los 30 años y aún viven en el hogar familiar, a menudo se ha reivindicado que es por razones económicas, pero en realidad ese no es el motivo, hay una pérdida de la aspiración a la independencia y salir adelante por propia cuenta”
Furedi agrega: “Este tipo de cambio cultural significa básicamente que la adolescencia se extiende hasta más allá de los 20 años y creo que la psicología, de forma inadvertida, refuerza ese tipo de pasividad, impotencia y falta de madurez y lo normaliza”.
Además de entender “que esta cultura infantilizada ha intensificado la sensación de dependencia pasiva, que puede dar lugar a dificultades en las relaciones entre adultos maduros”.
La adolescencia representa un momento de sensible vulnerabilidad e inseguridad de personas en su tránsito a la adultez, la cual cobra un significado especial con la existencia de situaciones de riesgo en los vínculos relacionales, familiares y sociales que infantilizan la conducta. Existe una problemática de fondo social, ya que, por su edad, no cuenta con una estructura psíquica firme, las adolescentes llegan de manera imprevista sin preparación alguna a la vida “adulta”, esta imprevista situación podría desencadenar una serie de frustraciones sociales y personales provocando con ello que su proyecto de vida cambie de forma radical.
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