La Cooperativa de Salineros de Colima se prepara para celebrar este 25 de enero su primer centenario, una fecha histórica para la comunidad de Cuyutlán y para uno de los oficios más antiguos y representativos del estado.
Ricardo Ávalos González, secretario de Vigilancia de la cooperativa, destacó que el aniversario marca un punto significativo para las familias que han sostenido la actividad salinera durante generaciones. “Cumplir 100 años no solo habla de una organización sólida, sino de un trabajo que ha pasado de padres a hijos y que sigue vigente”, señaló.
Las Salinas de Cuyutlán poseen un legado productivo que rebasa los 5 siglos; sin embargo, la formalización de la cooperativa en 1925 consolidó la estructura laboral que hoy continúa dando sustento a la comunidad. De acuerdo con Ávalos, la historia familiar es un reflejo fiel de esa continuidad. “Mi bisabuelo trabajó aquí, luego mi abuelo, después mi papá, ahora yo, y ya están mis hijos y mis nietos. Somos parte de los 100 años que está cumpliendo la cooperativa”, comentó.
Aunque la temporada de producción inicia tradicionalmente en marzo, el próximo aniversario ha generado un ambiente de celebración entre los salineros, quienes reconocen en ese centenario un testimonio de resistencia, organización y arraigo cultural. La actividad, que combina técnicas heredadas con procesos artesanales, continúa siendo uno de los pilares económicos del municipio de Armería.
Ávalos resaltó que, pese a los desafíos que enfrentan los trabajadores, el compromiso por mantener viva la tradición salinera permanece firme. “Estos 100 años reflejan el esfuerzo de muchas generaciones y la importancia de conservar un oficio que forma parte esencial de la identidad de Cuyutlán”, afirmó.

