Los aficionados brasileños que deseen presenciar el debut de la selección en el Mundial de 2026 deberán desembolsar al menos 2.100 dólares por persona para asistir al primer partido de la Canarinha, que se disputará el 11 de junio en Nueva Jersey, una cifra que equivale aproximadamente a siete salarios mínimos en Brasil.
El elevado costo incluye un pasaje aéreo ida y vuelta desde São Paulo o Río de Janeiro hacia la región metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey, con un precio cercano a los 950 dólares. A esto se suman 450 dólares por dos noches en un hotel de tres estrellas, además de 600 dólares como mínimo en alimentación y transporte local. La entrada más barata al partido tiene un valor de 105 dólares, según datos de aerolíneas y plataformas de hospedaje consultadas por la agencia EFE.
Brasil integra el Grupo C del torneo y estará dirigido por el italiano Carlo Ancelotti, quien asumió el reto de reconducir a una selección que viene de firmar sus peores eliminatorias sudamericanas. Tras el debut ante Marruecos en Nueva Jersey, el conjunto brasileño enfrentará a Haití el 19 de junio en Filadelfia y a Escocia el 24 en Miami.
El hecho de que los tres partidos de la fase de grupos se disputen en Estados Unidos eleva considerablemente los costos de viaje. Aunque Nueva Jersey y Filadelfia se encuentran relativamente cerca y permiten desplazamientos por carretera o tren, Miami está a unos 1.900 kilómetros, lo que incrementa el gasto para quienes quieran acompañar al equipo en toda la primera fase.
Según ofertas de agencias de viajes, los paquetes para asistir a los tres encuentros de Brasil en la fase de grupos alcanzan los 11.000 dólares por persona, sin incluir gastos de alimentación. Los costos pueden aumentar aún más dependiendo del tipo de hospedaje, restaurantes y comodidades elegidas por los aficionados.
Pese a los elevados precios, Brasil es actualmente el cuarto país del mundo con mayor número de solicitudes de entradas, con 101.576 pedidos registrados en la web de la FIFA, de acuerdo con datos divulgados por el organismo a comienzos de diciembre.
La afición brasileña mantiene la esperanza de que Ancelotti logre recuperar el nivel histórico de la selección, que se clasificó al Mundial en quinto lugar, tras registrar marcas negativas inéditas: 28 puntos, solo 8 victorias en 18 partidos, 6 derrotas y 17 goles encajados, la defensa más vulnerable desde que se implementó el formato actual de eliminatorias. Desde 1998, Brasil nunca había terminado tan abajo en la clasificación sudamericana.

