Construye tu imagen y marca personal desde la universidad: visibilidad con propósito
Por Jorge Ricardo Vásquez Sánchez*
Comenzar a construir la imagen y la marca personal durante la etapa universitaria no es un lujo: es una decisión estratégica que acorta tiempos, permite aprender en pequeño y forja credibilidad antes de ingresar al mercado laboral. Si esperas hasta egresar para “hacerte visible”, habrás perdido oportunidades para definir tu propuesta, experimentar formatos y demostrar trayectoria. Empezar ahora te da margen para equivocarte, ajustar y consolidar una reputación coherente.
La base del proceso es el autoconocimiento, entonces es necesario comenzar preguntándote con honestidad: ¿qué me apasiona de mi disciplina?, ¿qué habilidades disfruto usar?, ¿qué valores quiero que me identifiquen? Estas respuestas alimentan una narrativa auténtica que sirve de guía para todas tus decisiones: desde las actividades que eliges hasta el tono de comunicación que adoptas. Sin autenticidad, la visibilidad resulta efímera; con ella, se construye confianza.
La imagen -visualmente y en comportamiento- es un componente central de la marca personal, por lo tanto, no se trata de aparentar, sino de proyectar coherencia entre lo que dices y lo que eres. Una fotografía profesional adecuada, una forma de vestir acorde al contexto, la manera de presentarte en entrevistas y tu lenguaje corporal hablan tanto como tu CV. En el entorno digital, la estética de tus perfiles (foto, biografía, contenido) y la consistencia visual (colores, tipografías, estilo) ayudan a que te recuerden y a que te perciban como alguien confiable.
Definir la propuesta de valor es el siguiente paso: ¿qué ofreces y para quién? Evita descripciones vagas. En vez de “estudiante en formación”, formula algo concreto: “estudiante de administración con enfoque en sostenibilidad empresarial” o “futura psicóloga con interés en salud mental comunitaria”. Esa precisión te permite elegir mejor en qué invertir tiempo y qué actividades realmente suman a tu perfil.
La comunicación estratégica evita ruido, así que, no necesitas estar en todas las plataformas; sí en las más relevantes para tu disciplina (Linkedin, un blog académico, Instagram profesional, por mencionar algunas). Planifica contenido mínimo y sostenible: avances de proyectos, aprendizajes, recursos útiles y reflexiones sobre tu práctica. Cada publicación debe aportar valor y mostrar proceso, no solo resultados. El contenido de calidad te posiciona como alguien que produce conocimiento y experiencia.
El networking es la palanca que acelera la visibilidad, por ello, participa en congresos, ferias de empleo, proyectos interinstitucionales y voluntariados. Busca mentoría y cultiva esas relaciones: agradece, informa sobre tus avances y ofrece colaboración. El networking no es acumular contactos, es construir una comunidad de confianza.
La experiencia práctica temprana -servicio social, prácticas profesionales, proyectos con ONGs o trabajos freelance– es la evidencia que legitima tu imagen profesional. Documenta esos proyectos con casos breves: objetivo, tu rol, resultados y lecciones aprendidas. Estos casos alimentan tu currículum vitae y son material valioso en entrevistas y solicitudes.
Cuida tu huella digital: ajusta contenidos que no representen la imagen que deseas, unifica tus redes sociales cuando sea posible y utiliza una foto profesional. En la actualidad tener presencia en el mundo digital es clave, por ello, también debemos de cuidad la forma en la que comunicamos y compartimos, ya que, lo que hacemos o no hacemos, cuenta.
La ética y la coherencia son no negociables, se vuelven parte de la construcción de tu prestigio, por ello, no uses atajos que vulneren la dignidad de otras personas ni te apropies de discursos sin compromiso real. Si tu comunicación incorpora inclusión o perspectiva de género, asegúrate de que esto se refleje en tu conducta: trata con respeto a quienes colaboran contigo, cita fuentes y reconoce aportes. El uso del lenguaje incluyente no sexista no es un gesto decorativo; es una muestra de profesionalismo y sensibilidad que expande tu alcance.
Finalmente, considera que construir tu imagen y marca personal desde la universidad es apostar por una trayectoria con propósito: conócete, define tu valor, comunica con coherencia e inclusión, practica profesionalmente y mide tu progreso. Con paciencia, congruencia y constancia, tu marca será más que una tarjeta de presentación: será el puente hacia las oportunidades que realmente te representan.
Si te interesa ver una aplicación concreta de este proceso en el ámbito deportivo juvenil, te invito a leer el capítulo que escribí: “Juventud, deporte y personal branding: un estudio de caso sobre la construcción de la marca personal de ‘Valeria MusHer’ en el Bikejöring”, publicado en el libro Juventudes y deporte. Participación, inclusividad e igualdad (Universidad Autónoma de Tlaxcala).
*Profesor de Tiempo Completo de la Facultad de Mercadotecnia de la Universidad de Colima y coordinador de la Maestría en Gestión de Marcas en Entornos Físicos y Digitales de la misma institución.
Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

