El Consejo de Seguridad de la ONU exhibió profundas divisiones entre las principales potencias durante la reunión de urgencia convocada este sábado para abordar los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la respuesta militar iraní, en medio de crecientes temores de una escalada regional.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, abrió la sesión al calificar la situación como una “amenaza para la paz” global y advirtió que la espiral de ataques y represalias podría derivar en una crisis de “graves consecuencias” si continúan las hostilidades.
Guterres insistió en la necesidad de respetar el derecho internacional y urgió a reanudar cuanto antes las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Washington justifica los ataques
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, defendió la ofensiva al señalar que su objetivo es impedir que el régimen iraní “nunca pueda amenazar al mundo con un arma nuclear”. También acusó a Teherán de rechazar oportunidades diplomáticas y de poner en riesgo la seguridad regional y el transporte marítimo internacional.
Mientras se desarrollaba la sesión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en redes sociales que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, murió durante los bombardeos. Trump calificó al dirigente iraní como “una de las personas más malvadas de la historia” y afirmó que su muerte representa “la mayor oportunidad” para que el pueblo iraní recupere su país.
Irán invoca derecho a la autodefensa
El embajador iraní ante la ONU, Amir-Saeid Iravani, calificó los ataques de Estados Unidos e Israel como “crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad” por la muerte de civiles, incluidos niños. Sostuvo que su país ejercerá el derecho a la autodefensa “hasta que la agresión termine”.
Iravani aseguró que Irán no atacó la soberanía de países vecinos del Golfo Pérsico, sino bases militares estadounidenses en la región.
En contraste, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, declaró que la vía diplomática “ya se ha agotado” y afirmó que la operación militar está dirigida contra el régimen iraní y no contra su población.
Rusia y China condenan la ofensiva
Rusia describió los ataques contra Irán como “infundados y no provocados”. Su embajador, Vassily Nebenzia, afirmó que Teherán ha cumplido sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
China también rechazó la ofensiva, que calificó de “descarada”, al señalar que ocurrió en medio de un proceso diplomático. Pekín, uno de los principales socios comerciales de Irán y destino del 90 % de sus exportaciones petroleras, expresó su preocupación por el impacto regional.
Europa y el Golfo llaman a la contención
Francia y el Reino Unido adoptaron una postura intermedia: condenaron la escalada iraní y sus ataques contra países del Golfo, pero insistieron en retomar el diálogo nuclear y aclararon que no participaron en los bombardeos.
Por su parte, el representante de Bahréin, Jamal Faris Al Rowaiei, calificó de “cobarde” la ofensiva iraní contra instalaciones y zonas residenciales en su país y otros Estados del Golfo, y advirtió que constituye una amenaza “sin precedentes”.
“Un ataque a estos Estados es una amenaza para toda la región”, afirmó.
La sesión concluyó sin acuerdos concretos, reflejando la fragmentación del Consejo en uno de los momentos más delicados para la seguridad internacional en los últimos años.

