Decenas de personas se congregaron este sábado frente a la Casa Blanca, en Washington, para celebrar —aunque de forma contenida— la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras los ataques de Washington e Israel contra la República Islámica de Irán.
En la plaza Lafayette, frente a la residencia presidencial, miembros de la diáspora iraní expresaron apoyo a la ofensiva militar y agradecieron a la administración Trump.
Arash, un joven estadounidense de origen iraní, explicó que acudió “para agradecer al presidente Trump por las operaciones de rescate de los iraníes”.
“Llevamos siete semanas protestando para reflejar la voz de los iraníes, especialmente de los que ya no pueden gritar porque fueron asesinados. Hoy nos hemos vuelto a concentrar con más motivo”, afirmó. El joven señaló que espera poder visitar Irán “cuando se haya instaurado la democracia”.
Melody, de 35 años y nacida en Estados Unidos, relató que su familia abandonó Irán tras la Revolución Islámica de 1979 debido a su religión y vínculos con el antiguo régimen. “Les dispararon. No es una historia única. Hay tantos como nosotros”, dijo.
“Celebramos una victoria para nosotros: la muerte del líder supremo que ha oprimido al pueblo iraní durante más de 47 años”, agregó mientras ondeaba una bandera iraní.
Amira, otra manifestante, expresó abiertamente su respaldo a la administración estadounidense. “Estoy aquí porque uno de los terroristas, el terrorista número uno de Irán, fue eliminado por la administración Trump”, afirmó. Entre los cánticos que resonaron se escuchó: “Gracias Trump, gracias Bibi”, en referencia al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
El ayatolá Jameneí ocupaba el cargo de líder supremo desde 1989, posición que concentra la máxima autoridad política y religiosa en Irán.
Protestas en contra
Paralelamente, otros grupos se manifestaron en rechazo a cualquier intervención estadounidense en Oriente Medio. Además de Washington, se convocaron protestas en ciudades como Boston, Chicago, Denver, Las Vegas, Los Ángeles, Miami y Nueva York.
Washington alberga una de las comunidades iraníes más importantes en la diáspora. Una de sus figuras más visibles es Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, derrocado en 1979.
Nacido en Teherán, Pahlavi reside en Estados Unidos desde finales de los años setenta y es considerado por algunos sectores como una posible figura clave en una eventual transición democrática en Irán.

