Cruz Azul derrotó 0-2 a Monterrey en el estadio BBVA en un partido intenso que tuvo de todo: penal fallado, autogol, revisión del VAR y un cierre lleno de tensión con penalti para Rayados en el tiempo agregado.
La Máquina pegó temprano. Al minuto 7, Gabriel Fernández provocó un penalti tras falta de Stefan Medina; sin embargo, José Paradela desperdició la oportunidad al fallar su disparo desde los once pasos. El dominio celeste no se detuvo y al 16’, Carlos Rotondi abrió el marcador con un potente disparo que superó a la zaga regiomontana.
Monterrey intentó reaccionar con disparos de Sergio Canales —quien incluso estrelló un balón en el poste— y aproximaciones de Lucas Ocampos y Luca Orellano, pero la defensa visitante y las intervenciones oportunas mantuvieron la ventaja.
En la segunda mitad, Cruz Azul amplió la diferencia al 54’ con un autogol del arquero Luis Cárdenas tras una jugada que fue revisada por el VAR. Minutos después, al 61’, Agustín Palavecino firmó el 0-2 que consolidó la superioridad cementera y los colocó momentáneamente como líderes del torneo.
Rayados volcó líneas en la recta final. Óliver Torres, Iker Fimbres y Roberto de la Rosa generaron peligro constante, pero la contundencia no llegó. En el minuto 89, el árbitro señaló penalti a favor de Monterrey por falta de Willer Ditta sobre Uros Djurdjevic, decisión que fue revisada por el VAR y confirmada, encendiendo el dramatismo en el cierre.
El encuentro terminó con presión regiomontana y múltiples infracciones en los minutos finales, pero Cruz Azul supo sostener la ventaja y salir con tres puntos clave en la lucha por la cima.
Con este resultado, La Máquina no solo reafirma su buen momento, sino que envía un mensaje claro en el Clausura: tiene plantel, carácter y ambición para pelear el campeonato.

