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Por Víctor Gil Castañeda
(Quinta parte de 7)
Otros investigadores concuerdan con esta explicación, al decir que fue padre de los dioses gemelos. Es el dios de la fertilidad y del Juego de Pelota. Su figura es un misterio, si bien la cultura maya nunca lo nombra como dios del maíz, se encontraron restos que lo identifican con esta actividad. Fue transformado en Árbol de Jícara (calabazos), luego de que los ruidos de su Juego de Pelota molestaron a los Señores de Xibalbá, que lo llevaron al inframundo, lo torturaron y lo sacrificaron. Sus hijos gemelos vengaron su memoria.
Al hablar del Dios Hunahpú, Mercedes de la Garza y Antonio Mediz Bolio indican que en la cultura maya era hermano gemelo de Ixbalanqué, hijo del Dios Hun-Hunahpú y la joven Diosa Ixquic. Es otra representación del Dios del Sol. Hunahpú e Ixbalanqué son mencionados como deidades celestes que lucharon contra los dioses de la muerte o seres del inframundo. Después de vencer a la muerte se transformaron en el Sol y la Luna, dando principio el tiempo de los hombres.
Esta deidad aparece referida en el libro sagrado de los mayas El Popol Vuh. Allí, su hermano gemelo Ixbalanqué se convierte en la Luna. Deben seguir pasando las numerosas pruebas funestas para que el Sol no muera jamás. Pruebas que les impusieron los demonios del inframundo o Dioses de Xibalbá, con la intención de matarlos, como hicieron con sus padres muchos años atrás. Estas 7 pruebas fueron; (1) El Juego de Pelota, donde los gemelos vencieron a los demonios de Xibalbá. (2) La cueva de los cuchillos de pedernal, que debieron destrozarlos, pero los gemelos les ofrecieron la carne de todos los animales del bosque y no los dañaron. (3) La cueva del cigarro que no se acaba. Los demonios les dieron un cigarro, una especie de puro que no debían dejar que se apagara porque los matarían al día siguiente. Los gemelos pusieron unas cigarras en la punta del puro. Parecía que encendía y apagaba, pero era un truco, logrado con la luminiscencia de los insectos. Al entrar los demonios y ver que el puro jamás se había apagado, los dejaron libres. (4) La cueva de los murciélagos, que tampoco los mataron, pero sí le cortaron la cabeza al gemelo Hunahpú, el cual fue resucitado por su propio hermano. (5) La casa de los jaguares, que no se los comieron porque los gemelos les dieron huesos y alimentos. (6) La gran hoguera, donde ellos se inmolaron, aventándose al fuego. Los demonios de Xibalbá sacaron sus huesos, los molieron y los aventaron al río. Los gemelos renacieron convertidos en peces. (7) La magia de la decapitación, que consistía en que los gemelos se decapitaban y luego renacían. Los demonios de Xibalbá pidieron ser sacrificados para probar su magia. Así lo hicieron los gemelos, descuartizándolos, pero jamás los revivieron.
Se agrega que las deidades Hun Batz y Hun Choven, en el libro Popol Vuh, de los mayas quichés, fueron los hijos de la primera esposa de Hun Hunahpú, un magnífico jugador de pelota que fue engañado por los Demonios o Señores de Xibalbá, quienes lo mataron junto con su hermano. Posteriormente, éste jugador tuvo otros hijos gemelos (Hun Ahpú e Ixbalanqué), con poderes mágicos, que convirtieron en monos a sus primeros hermanos, por vanidosos, engreídos y por haberlos castigado en su infancia.
Como dijimos en líneas atrás, Ixbalanqué, junto con su hermano Hunahpú, son los Dioses Gemelos. La doncella Ixquic quedó embarazada por la saliva del Árbol Jícara, donde estaba la calavera de Hun-Hunahpú, lo que llevó a la concepción de los hermanos, a pesar del rechazo de los padres de Ixquic. Los gemelos tuvieron como misión encontrar la cancha del Juego de Pelota maya que había construido su padre. Esto molestó a los Señores de Xibalbá, que obligaron a Ixbalanqué y Hunahpú a visitar el Inframundo, donde vencieron a los Ajawab de Xibalbá, vengando la muerte de su padre. Esta victoria convirtió a Hunahpú en Sol, mientras que Ixbalanqué fue el dios de la Luna.
En cuanto al personaje conocido como Ixmukané, en la cultura maya, ésta deidad completa el árbol genealógico de los Dioses Gemelos. Es la abuela de Hun-Hunahpú e Ixbalanqué y Diosa del Maíz. Según la creencia maya fue Ixmukané quien preparó las bebidas de maíz blanco y de maíz amarillo, que dio origen a los Hombres de Maíz. Su nombre significa “Princesa” y para sus fieles es la Madre Tierra que da la vida. En esta cultura se le representa como el sol y la aurora, que dan la luz para que amanezca en el Mundo.
Si hablamos de Ixquic, en la cultura maya era la Diosa de las Madres Vírgenes. Su historia es la del karma. Hija de uno de los Señores de Xibalbá, quedó embarazada de Hun-Hunahpú luego de visitar el Árbol de Jícara de manera clandestina, sin permiso de su familia. Los frutos del árbol la bañaron en saliva y así concibió a los gemelos; Hun-Hunahpú (Maestro Mago) e Ixbalanqué (Pequeño Sacerdote Solar). Lo anterior, siendo ella virgen. Su nombre significa “La de la Sangre”.
Un dios importante en esta cultura fue Kukulkán. Su nombre significaría “Pájaro-Serpiente” y era otra de las simbologías con que se le conocía al Dios Quetzalcóatl entre los mayas. Los sacerdotes de ésta deidad llevaban su mismo nombre. En regiones como Uxmal, Yucatán, se han encontrado vestigios arqueológicos de éste dios, sobre todo en los mascarones del Edificio del Norte del Cuadrángulo de “Las Monjas” y en el Templo 1 de “El Adivino”. Hay representaciones del dios saliendo de las fauces de una serpiente preciosa, el cual lleva un turbante con piedras verdes o chalchihuites, cara con escarificaciones en la mejilla, ojos enmarcados por una especie de anteojera, vírgulas o colmillos a los lados de la boca, y a veces una cola crotálica saliendo de la boca del dios, a manera de lengua colgante. Su culto fue introducido por la comunidad de los Xiues entre 900 y 1000 d.C.
Otras fuentes dicen que esta Serpiente Emplumada, en la cultura maya, era una divinidad asociada a; venus, el agua, el viento (dos características que le permitieron gobernar su nave en el mar) y la sabiduría. Se le atribuye ser parte del primer intento de la creación y ser el responsable de la transmisión de la escritura en el pueblo maya. Su importancia en el panteón está dada por ser considerado, junto con Quetzalcóatl, el conquistador. Según la creencia, llegó a Yucatán por el mar desde el Oeste y es uno de los fundadores de la civilización.
Antonio Morales agrega que Kukulkán vino del Sur. Llegó primero del Oriente en una barca, y en la misma barca desapareció también por el Oriente. Cuentan que se regresó al Norte. Pero todo quedó trastornado y confundido cuando dice la tradición que Kukulkán acabó con el culto sencillo de Zamná, pues introdujo los sacrificios, de donde resultó probablemente una revolución, la cual dividió profundamente a los habitantes de Yucatán. Los grupos indígenas de Itzaes y mayas de Itzamal, se quedaron con el culto de Zamná. Los demás adoptaron el culto de Kukulkán.
Agrega Ricardo Mimenza que Kukulkán era conocido como el Dios Quetzalcóatl en la antigua cultura maya. Ricardo Mimenza Castillo, miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía, así como poeta yucateco, dice que el llamado templo de El Caracol, ubicado en Chichén Itzá es de tipo monumental, insólito, en forma de torre circular, alzada sobre dos terrazas, con puertas a los cuatro puntos cardinales. Características de los templos de Kukulkán (en la cultura maya) y los de Quetzalcóatl (en la cultura náhuatl)…El Templo de Quetzalcóatl en Tulán era elevado y el edificio que lo coronaba era de forma redonda. Estaba señalado por cuatro puertas para los departamentos en que se dividía, cada uno de color distinto: amarillo el que miraba al Oriente, azul o verde el de Occidente, blanco el del Sur y rojo el del Norte. Dichos cuatro departamentos se llamaban: La Casa de Oro (Oriente), La Casa de las Esmeraldas o Turquesas (Occidente), La Casa de Plata (Sur) y La Casa de los Rubíes (Norte)…
Estos edificios se han encontrado en diversos sitios de la cultura maya como; Mayapán, Paalmud (en Cozumel), en Oxthinzonot y en Muyil. Demás está decir que dichos templos de Kukulkán servían de observatorios astronómicos…También era considerado el Dios de la Guerra…Solían representarlo con la nariz proboscidea, la lengua y los dientes salidos de la boca y los numerosos adornos de su cabeza echados hacia atrás. Su jeroglífico es una cabeza de perfil con el ojo en forma de T. Algunas veces lleva antorchas en las manos, o va sentado en el agua, bajo la lluvia o remando en una canoa. Su signo de día es Caban, o sea la Tierra, y está relacionado con los cuatro colores rituales de los cuatro elementos: amarillo (el aire), rojo, (el fuego), blanco (agua), negro (la tierra). También se le otorga el signo del día 12.
Ricardo Mimenza agrega que el culto del Dios Kukulkán fue traído a la antigua cultura maya por los toltecas. Vino a realzar y multiplicar las ceremonias religiosas llenas de pompa, esplendor y majestad.
Dice Víctor Von Hagen que “siglos antes, cuando Kukulkán llegó a las tierras mayas, los tiempos habían estado llenos de dificultades. Él trajo consigo la paz y la unidad. Los mayas, que habían estado peleando entre sí, fueron entonces puestos en orden y se les unió bajo un gobernante y una sola capital”…Agrega que la pirámide más alta de Yucatán estaba dedicada a ésta deidad, con más de 35 metros de altura, recubierta de piedra hermosamente labrada. Había cuatro amplias escalinatas que daban frente a cada uno de los puntos cardinales; Norte, Sur, Este y Oeste. Cada una tenía 91 escalones, y a su lado, desde el fondo hasta lo alto, estaban unas inmensas serpientes de piedra, semejantes a las que tenía el otro templo. Sus cuerpos formaban el barandal de la escalera…Entre el Templo de Kukulkán y el Pozo de los Sacrificios había una plataforma de piedra que la mayoría de la gente conocía como Plataforma de Venus, porque tenía tallados a sus lados los símbolos del planeta venus: “Era una plataforma cuadrada, de no más de tres metros de alto, con cuatro escaleras de piedra que conducían a su parte superior. En este lugar los mayas representaban su comedias y obras teatrales”.
Cintinuará…

