Pedagogía para la sustentabilidad: prácticas transversales para el cuidado ambiental
Por Mariela Guadalupe Manzo Carrillo*
En los últimos años se ha hablado cada vez más sobre la sustentabilidad y la necesidad de cuidar el medio ambiente. Aunque con frecuencia el tema se asocia con gobiernos o grandes organizaciones, la educación también tiene un papel importante. Las escuelas no solo transmiten conocimientos; forman valores y hábitos que influyen en la manera en que las personas se relacionan con su entorno. En este sentido, las escuelas sustentables buscan integrar el cuidado del medio ambiente en la vida cotidiana de las instituciones educativas. Una escuela sustentable no se limita a enseñar conceptos sobre ecología en el aula. Más bien, promueve prácticas concretas como el reciclaje, el ahorro de agua, de energía y el uso responsable de materiales.
Desde mi perspectiva como estudiante próxima a egresar de la licenciatura en Pedagogía, considero que uno de los principales aportes del plan de estudios que curso nos forma una conciencia ambiental, además, se reconoce la importancia de promoverla a partir de las primeras etapas de la formación escolar. Entonces, el impacto que tienen las escuelas puede extenderse más allá del aula. Cuando el estudiantado adopta hábitos más responsables con el medio ambiente, muchas veces comparten estos aprendizajes con sus familias y comunidades. De esta manera, la escuela puede convertirse en un espacio que promueve cambios positivos en la sociedad. En algunos programas educativos se ha observado que la educación ambiental puede generar transformaciones importantes en las comunidades, ya que fomenta el uso responsable de recursos naturales y la participación social en el cuidado del entorno (Infodiez, 2023).
Además, las escuelas sustentables fomentan un aprendizaje más activo. En lugar de limitarse a recibir información, los estudiantes participan en proyectos que buscan mejorar su propio entorno, como programas de reciclaje o huertos escolares. Según CICEANA (2024), estas experiencias también favorecen el desarrollo de habilidades como el trabajo en equipo, la responsabilidad social y la toma de decisiones conscientes frente a los problemas ambientales.
En este punto, considero que la pedagogía tiene mucho que aportar, pues la educación ambiental no debería limitarse a transmitir información; debe promover la reflexión, compromiso y la participación activa en el cuidado del entorno. Quienes nos formamos en la carrera de Pedagogía podemos contribuir diseñando proyectos educativos, apoyando la formación docente y promoviendo que la sustentabilidad se integre de manera transversal en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, debemos reconocer que implementar este tipo de iniciativas no siempre es sencillo. Muchas escuelas enfrentan limitaciones de recursos, infraestructura o capacitación docente que dificultan la puesta en marcha de proyectos de sustentabilidad. Por ello considero que las instituciones educativas deberían contar con políticas públicas y programas que impulsen la educación ambiental.
En conclusión, las escuelas sustentables representan una oportunidad para fomentar una ciudadanía más consciente y comprometida con el cuidado ambiental. Más que enseñar contenidos sobre el medio ambiente, se trata de promover valores y prácticas que contribuyan a una relación más responsable con la naturaleza, donde se aprenda a habitar el mundo con sentido de responsabilidad. Desde la pedagogía, impulsar este tipo de iniciativas puede ser una forma importante de contribuir a la formación de generaciones más sensibles frente a los desafíos ambientales.
Referencias:
CICEANA. (2024). Escuelas sustentables: dialogar y convivir con el entorno natural. https://ciceana.org.mx/escuelas-sustentables-dialogar-y-convivir-con-el-entorno-natural/
Infodiez. (2023). La Paz cuenta con 32 escuelas sustentables que impulsan la educación ambiental. https://www.infodiez.com/la-paz-cuenta-con-32-escuelas-sustentables-que-impulsan-la-educacion-ambiental/
* “Pedagogía en voz alta” es una columna de la Facultad de Pedagogía para la libre expresión de su comunidad académica. La autora de esta colaboración es estudiante del octavo semestre de la licenciatura.
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