Por José Luis Negrete Ávalos
Las diversas situaciones que suelen ocurrir de forma sorpresiva muchas veces parecen no notarse con claridad al principio, sea el ámbito que sea, el factor que induce aquello que se presenta con inmediatez, puede no tomarse en cuenta.
El tema de la reforma judicial y la intención de generar las bases para que la población realizará un ejercicio de elección popular para los cargos dispuestos en dicho proceso para nada sería sorpresa o algo que tomara por asalto lo cotidiano del Estado mexicano.
Fue un argumento alentado por la fuerza política que ostenta el poder actualmente, un argumento que fue sostenido con gran fuerza y determinación el llamado “Plan C” una alternativa que permite el ejercicio decisivo en la integración de este poder.
Un poder que históricamente se había conformado y estructurado por cuenta propia, en el espíritu de la división de poderes, en el ejercicio autónomo del mismo.
En ese sentido el cuestionamiento que se dirige es ¿La elección del poder judicial fue un ejercicio ilustrativo del panorama político o una sorpresa inesperada?
La respuesta a toda pregunta siempre se sostiene bajo la contundencia de los datos después de la jornada electoral del pasado domingo primero de junio se muestra que aproximadamente 13.5% de ciudadanos participaron en esta jornada, con un inédito 87% de ausentismo, esto de acuerdo al instituto Nacional Electoral (INE).
Aún más allá de la consideración de distintas circunstancias, preámbulos o escenarios descritos, lo cierto es que los datos ilustran un panorama electoral distinto a otras ocasiones, en conjunto al desconocimiento en la forma de efectuar el voto por la mayoría de los participantes, los perfiles, inclusive las tareas que se desempeñan en cada cargo que estaba en juego, todos y cada uno de estos factores fueron efecto y consecuencia del resultado, 13.5% de participación, deja mucho a la deriva, dejando al final de cuentas una sorpresa por esperar, una expectativa en el ejercicio de los cargos dispuestos, y del rumbo que estos puedan dar para México; Puesto que el poder ejecutivo, el poder legislativo, y ahora el poder judicial parecen encaminarse en el cruce sin retorno de un ideal político.
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